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¿Cómo cambia el Big Data la forma de trabajar?

1997 es el año en el que está documentada la primera vez que se utilizó este concepto. Fue empleado por investigadores de la NASA en un paper en el que hacían hincapié en el problema que tenían para poder visualizar toda la información grabada en los distintos soportes de memoria. “We call this the problem of big data”, sentenciaron.

Aunque Big Data es uno de los términos de moda, todavía hay mucha gente que no entiende muy bien qué implicaciones tiene para la compañía en la que trabaja. Así, la gran pregunta sería cómo afrontan las empresas (grandes y pequeñas), administraciones u organizaciones el desafío que plantea la generación, tratamiento y análisis de toda la información que generan.

 

Extraer valor de los datos

Continuamente, se generan datos que afectan a las organizaciones, independientemente del sector al que se dediquen. Se trata de datos relacionados con magnitudes de los procesos, precios de los productos y de los insumos, reacciones de los clientes, rendimiento de los trabajadores, evolución del entorno financiero y un sinfín de fuentes más.

Antiguamente, de muchos de esos datos se sacaba poco rendimiento. No se transformaba en información útil para la toma de decisiones. De hecho, no fue hasta 2008 que se popularizó el término y empezó a considerarse como disruptivo. “El Big Data transformará las actividades de las compañías, las investigaciones científicas o médicas, y las operaciones de defensa e inteligencia de nuestra nación”, publicaron una serie de científicos en el artículo “Motivation: our data-driven world”.

 

El cambio como una de las razones de ser del Big Data

Si nos centramos en las posibilidades que se abren para las empresas y administraciones y organizaciones públicas, hay que tener en cuenta que el Big Data permite observar muchas realidades que antes permanecían ocultas. Una de ellas es el descubrimiento de patrones de cambio.

Por ejemplo, gracias a su análisis, es posible entender mejor los factores que determinan la evolución temporal de algunos de los principales determinantes de la gestión empresarial. Así, será más sencillo anticipar modas entre los consumidores o ver cuáles son los riesgos que puedan afectar a la forma en la que concebimos nuestros procesos de producción. También nos permite echar la vista hacia atrás y controlar mejor la actividad que desarrollamos.

Comprender los cambios sucedidos y previstos tiene una misión clara: buscar una permanente adaptación por parte de las empresas. Se trata de tomar las mejores decisiones en todo momento: evitar errores, aplacar amenazas, detectar oportunidades, diseñar planes para aprovecharlas.

 

Un sector en proceso de crecimiento

Las pymes más avanzadas se enfrentan al manejo de los datos que ellas mismas generan. Además, también se pueden contratar soluciones creadas por otras empresas. Existen, por ejemplo, firmas como Incubio, una incubadora de start-ups especializada en Big Data y con varios desarrollos a sus espaldas; o Geoblink, que ayuda a las tiendas a situarse bien en el mapa gracias al Big Data.

Son solamente dos ejemplos de los cientos de empresas que ya se dedican a apoyar la gestión empresarial con herramientas basadas en el Big Data. Así, no cabe duda de que se trata de un sector en claro proceso de crecimiento. Según la Unión Europea, en 2020 habrá 10,4 millones de trabajadores dedicados al mundo del Big Data, casi el doble de los que había el año pasado.

Los beneficios de las iniciativas basadas en el Big Data pueden ser cuantiosos, pero para ello las pymes deben estar dispuestas a un importante proceso de transformación.

 

El cliente y el Big Data

El procesamiento de los datos no es algo de lo que podamos sacar provecho solamente nosotros. También lo hacen las empresas competidoras, que podrán mejorar su conocimiento del entorno, perfeccionar sus procesos y realizar ofertas más competitivas.

Dentro de ese entorno hay que prestar especial atención a las características, preferencias y necesidades del cliente. De lo contrario, se corre el riesgo de perder competitividad, ya que la competencia estará cada día más preparada para ello.

Y es recomendable asumir ese reto jugando a doble partido: por una parte, contando con la tecnología que nos permita saber qué y cuándo compran nuestros clientes, entre otras cosas; pero también escuchando y atendiendo a sus necesidades a través de los nuevos canales surgidos con el advenimiento de las redes sociales.

 

El nuevo conocimiento como clave en los procesos de transformación

Se hace necesario trazar planes para un proceso de adaptación sin fecha de finalización. La información que provee el Big Data deberá orientarnos en su mejor diseño y en el posterior control.

La gran novedad es que nos permite que afloren patrones hasta ahora ocultos que cobrarán protagonismo en esos planes. Es más sencillo abordar terrenos desconocidos para los que las características de nuestra empresa sean adecuadas.

Se prevé un aumento de las propuestas disruptivas que sean capaces de cambiar el marco en el que desarrollan sus actividades las empresas que las realizan y que, al mismo tiempo, se hagan con la confianza de los clientes.

Pero el reto ya no es solamente realizar apuestas rompedoras, sino que los cambios que propicien esas novedades sean beneficiosos para la empresa que las propone.

En definitiva, el Big Data permite extraer un nuevo conocimiento. Con él se pueden trazar planes diferentes que alteren el entorno en el que se mueve nuestro negocio. Pero hay que tener en cuenta las reacciones de los clientes, de la competencia y de todos los implicados en nuestra empresa (desde socios a trabajadores pasando por los proveedores o acreedores) con el objetivo de extraer el máximo beneficio posible de los cambios propiciados.

 

Por Gonzalo García Abad