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Las oportunidades de la economía colaborativa

La economía colaborativa se ha abierto camino de manera imparable en los últimos años. Los emprendedores unen creatividad, necesidad y oportunidad para poner en marcha proyectos de más o menos impacto económico y mediático, pero todos amparados en los mismos conceptos de mercado.

¿Qué es exactamente la economía colaborativa?

El concepto de economía colaborativa se empieza a dar a conocer masivamente con la publicación del libro What’s Mine Is Yours: The Rise of Collaborative Consumption, de Rachel Botsman y Roo Rogers, y que logra gran difusión a partir de que su autora participara en TEDxSydney explicando sus principios inspiradores en una de sus charlas en 2010, donde plantea cómo se consigue  generar formas de disponer de bienes o servicios sin la necesidad de adquirir su propiedad.

Sin duda, el impacto de la economía colaborativa se ha visto amplificado en los últimos años por el auge de las redes sociales, la tecnología y la generación de comunidades, ya que el carácter social y la interacción entre personas sin intermediarios son los elementos fundamentales en este cambio de hábitos de consumo.

 

Tipos de economía colaborativa

Para categorizar de alguna manera los distintos tipos de economía colaborativa, nos podemos fijar en el Dictamen del Comité de las Regiones Europeo que establece la siguiente clasificación:

– La “economía de acceso” (access economy), para aquellas iniciativas cuyo modelo de negocio implica la comercialización del acceso a bienes y servicios, no su tenencia. Se trata de un alquiler temporal en vez de una venta definitiva.

– La “economía de los trabajos ocasionales” (gig economy), para iniciativas basadas en trabajos esporádicos cuya transacción se hace a través del mercado digital.

– La “economía inter pares” (collaborative economy), es decir, iniciativas que fomentan un enfoque inter pares, implican a los usuarios en el diseño del proceso de producción o convierten a los clientes en una comunidad.

– La “economía de puesta en común de los bienes de utilidad pública” (commoning economy), para aquellas iniciativas de propiedad o gestión colectiva.

Hay que destacar que, al margen de estas categorías, el emprendedor debe tener en cuenta que no todos los modelos de negocio se ajustan al 100% al concepto teórico de la economía colaborativa.

Pros y contras de la economía colaborativa

Como emprendedor, debes valorar los beneficios o inconvenientes que, de manera transversal, presentan los proyectos empresariales basados en la economía colaborativa. Veamos sus pros y sus contras:

Pros

– La posibilidad de generar valor de bienes o recursos infrautilizados y ociosos.

– Soluciona ineficiencias del mercado, pudiéndose saltar en algunos de los sectores a los intermediarios tradicionales.

– En muchos de los casos, los modelos de negocio suponen un ahorro en la compra o mejoras de las condiciones en que adquiere el consumidor el producto o servicio.

– El crecimiento y la implantación de este tipo de negocios es imparable, habiendo llegado para quedarse a medio plazo, por lo que es mejor adaptarnos a su presencia.

– Muchos de los modelos de negocio mejoran el par producto-mercado, generando productos y servicios más adaptado a las necesidades de los consumidores.

Contras

–  El vacío normativo, la escasez de regulación o el exceso de celo de los gobiernos para controlar la economía, lo que genera inseguridad jurídica para algunos negocios innovadores.

– Desprotección del consumidor, ya que, derivado de lo anterior, la no existencia de regulación hace que en algunos casos no vea protegidas sus garantías como consumidor.

– La cultura económica española, que en muchas ocasiones genera que los emprendedores no entiendan que, aunque se trate de economía colaborativa puede y debe regirse y gestionarse como muchas otras actividades económicas.

– La línea que separa los negocios encuadrados en la economía colaborativa y los que no lo están es muy fina, generándose en muchas ocasiones confusión entre los consumidores, los empresarios y las entidades encargadas de su regulación.

 

Entender la economía colaborativa a través de un ejemplo

Aparte de los casos de Uber, Airbnb, Netflix o Blablacar, que son los más sonados, se pueden valorar muchas iniciativas menos conocidas. Para entender cómo funciona, veamos algún ejemplo y cómo un emprendedor puede encontrar una oportunidad.

Por un lado, supongamos que tienes una autocaravana o furgoneta, que la usas unos 20 fines de semana al año, lo que supone el 10% del tiempo, y que alguien te propone que, en vez de tenerlo parado en el garaje, lo pongas a disposición de otras personas los días que no lo utilizas.

Por otro lado, supongamos que estás en el lado contrario, que quieres irte tres fines de semana al año, lo que supone el 1,5% de los días, pero no tienes autocaravana y que te proponen presentarte a alguien que si que tiene y que estaría dispuesta a prestártela.

Y por último, aparece un emprendedor observador que conecta a ambos perfiles, y crea Yescapa.es, un proyecto empresarial que propone el alquiler de autocaravanas entre particulares y está basado en la economía colaborativa.

¿Te comprarías un bien si solo lo usaras el 1,5% de tu tiempo?  Pues, si haces números, descubrirás que millones de personas infrautilizan sus cosas o quienes ya las tienen han descubierto que pueden sacarle rendimiento. E l cambio de visión está haciendo el resto.

Por Javier Navarro