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¿Es posible aplicar la economía circular a la industria automatizada?

La economía circular llena titulares. En ellos aparecen modelos económicos generalmente relacionados con la agricultura o restauración, sectores en los que apareció el concepto. Junto a la economía circular (un valor verde), aparece también la automatización industrial (un tanto gris para muchos).

Aunque hoy separados en el ideario popular (y los rotativos), ambos conceptos tienden a encontrarse en la preservación del medio ambiente futuro. Muchas empresas se preguntan hoy si es posible aplicar la economía circular a la industria automatizada, como una cadena de montaje, dando pasos hacia la también muy mencionada sostenibilidad. La respuesta es que sí, y viene de parte del mantenimiento.

 

Eso del mantenimiento, ¿qué es?

Desde el punto de vista de empresa, mantenimiento es un tipo de gestión muy usada en el mundo industrial que se basa en la idea de que los objetos duran más si se les da un cuidado especial en lugar de dejarlos funcionar de manera indefinida hasta su rotura. No suele ser muy usado en el mundo pyme o en el ambiente doméstico con la excusa de los costes, aunque los costes a largo plazo se reducen con una inversión en mantenimiento. Hay varios tipos:

Mantenimiento correctivo. El equipo en cuestión ha fallado y hay que repararlo (o tirarlo). Es el que tenemos que evitar, y ocurre generalmente por no haber prestado atención a las demandas del equipo. Imaginemos que usamos un ordenador durante un año entero sin apagarlo, limpiar el filtro del ventilador o actualizarlo… Lo más probable es que un día se apague con algo roto, y su reparación tendrá un coste prohibitivo.

Mantenimiento preventivo. Es el mantenimiento más usado en la industria, pero también en los hogares. Es el equivalente a abrir el aparato de aire acondicionado para quitar la pelusa o la caldera para limpiar el filtro de partículas. No ha fallado nada, pero ponemos el equipo a punto para evitar que ocurra.

Mantenimiento predictivo. En base a la estadística (este solo se usa en industria) se prevé cuándo romperá un equipo o pieza, o cuándo será necesario cambiarla antes de que ocurra. Hay escuelas que meten este mantenimiento dentro del preventivo, como un paso más usando el Big Data.

3d rendering robotic arms with empty conveyor belt

 

La economía lineal sin mantenimiento preventivo

Imaginemos para el ejemplo una línea de montaje que use brazos robóticos a lo largo de una cinta. Puede ser una planta automovilística, pero también la asociada al montaje de teléfonos móviles, componentes de televisores, PCBs…

Cada uno de los brazos robóticos instalados ha desplazado (o incluso sustituido) a mano de obra humana. De ahí que exista cierta reticencia a este tipo de plantas. Pero es todavía peor, porque en nuestro ejemplo los brazos robóticos se usan hasta su rotura.

Bajo la mentalidad de que sale más barato usar un brazo robótico hasta que rompa en lugar de contratar a un humano, y luego comprar otro, el empresario no realiza ningún tipo de mantenimiento. Las cuentas siguen saliendo porque los robots, de momento, no cotizan en la Seguridad Social. De modo que, cuando un brazo se rompe, se tira al vertedero y se compra uno nuevo.

 

Las críticas a la industria automatizada

Una de las grandes críticas a la industria automatizada es la mencionada destrucción de empleos directos asociados a la actividad de la empresa. Los trabajadores ven cómo sus puestos laborales quedan obsoletos y son sustituidos por robots. Pero eso, al menos en la industria automatizada, es un espejismo actual.

Si hoy día sale tan rentable un robot es porque el mercado apenas sí está automatizado. Si la FÁBRICA ALFA tiene robots pero la FÁBRICA BETA tiene humanos, a la ALFA le sale rentable despreocuparse de todo tipo de mantenimiento porque –incluso tirando robots cada poco a la basura– esta operación es rentable frente a los impuestos asociados a la contratación de humanos. Pero, ¿y cuando la FÁBRICA BETA instale robots? En ese momento, las cuentas dejarán de salir.

Una segunda crítica es la falta de respeto medioambiental de los robots al final de su ciclo de vida. Como las aceras sucias «por los perros», la culpa es del dueño de los robots. En lugar de reciclar los componentes originales de las máquinas, el dueño pasa a comprar otros nuevos y tirar los antiguos. A esto se le llama economía lineal, y no tiene en cuenta que los recursos del planeta son limitados.

De modo que a la reducción de la demanda de mano de obra, una industria automatizada clásica no tiene muy en cuenta la sostenibilidad. ¿Se puede hacer algo al respecto y solucionar ambos problemas?

Robotic arm plan with 3d model on top

 

Aplicando la economía circular (con mantenimiento preventivo) a la industria automatizada

Lo cierto es que sí, y la solución es rentable, sostenible, y tiene en cuenta tanto al planeta como el sistema moderno de pensiones y Seguridad Social.

Los trucos son cuidar a los robots para que su vida útil sea más larga (1), diseñarlos para que su reparación tenga un impacto mínimo (2) y generar sistemas de alquiler o leasing (3) que hagan que esto tenga sentido a nivel empresarial.

1.     Mantenimiento preventivo, cosa de la empresa empleadora

Supongamos un robot (Arm-A) de los de la cadena de montaje de la FÁBRICA ALFA, sustituye a Tomás, un antiguo trabajador. Frente a los 50.000 euros/año que suponía Tomás para la FÁBRICA ALFA, Arm-A cuesta 80.000 euros pero es capaz de funcionar hasta rotura durante tres años. Las cuentas salen, y Tomás se ve obligado a pedir trabajo en la FÁBRICA BETA, la competencia.

Pero cuando la FÁBRICA BETA se automatiza y baja precios de venta, las cuentas de la FÁBRICA ALFA dejan de salir y Tomás va directo al paro. Como los robots no cotizan, tampoco habrá pensiones futuras, y ambas fábricas entran en competencia de precios descendentes en un círculo vicioso.

La solución a todos estos problemas es no haber despedido nunca a Tomás de la FÁBRICA ALFA y formarle para que mantenga los robots en perfectas condiciones de funcionamiento. Cualquier maquinaria industrial, con el mantenimiento adecuado puede durar de manera ilimitada* (ver punto siguiente).

2.     Diseño reparable, cosa del fabricante

Imaginemos que Arm-A es un brazo robótico fabricado de una sola pieza y atornillado con clavijas no estándar. Su reparación supone un mundo. Para empezar, enviarlo a la fábrica de vuelta (con el coste asociado) a la espera de que la casa diga qué le ocurre y cuánto costará repararlo. Arm-A es una caja negra de la que la EMPRESA ALFA no sabe ni cómo funciona, salvo que funciona.

Por otro lado, la FÁBRICA BETA ha invertido en el Arm-B, un robot con las mismas prestaciones pero cuyo desmontaje es sencillo y no requiere de herramientas especiales. Como consecuencia, el Arm-B puede ser fácilmente limpiado y mantenido. Y lo que es más, reparable y actualizable a bajo coste.

Cuando uno diseña máquinas desde un punto de vista medioambiental (como el Arm-B), las diseña para que sean fácilmente desmontables. Teléfonos con baterías extraíbles o vehículos cuyas piezas sean accesibles con una caja básica de herramientas. De ese modo, incluso cuando el mantenimiento preventivo o predictivo falla, y la máquina se rompe, bastará con cambiar algunas de sus piezas (y no el robot al completo) para que siga funcionando, de ahí lo de vida ilimitada.

Esto es un punto clave en la economía circular, ya que el coste ambiental (no el económico) de una pieza más su mantenimiento es inferior al que tiene fabricar un robot nuevo. Pensemos en qué ocurriría si tirásemos un coche cada vez que pinchásemos una rueda. La idea nos parece absurda, pero desechamos smartphones cuando su batería o procesador bajan en rendimiento en lugar de cambiarlos. Y lo mismo ocurre con los robots industriales.

Pero a la empresa que fabrica los Arm-A no le interesa nada fabricar robots que se reparen o actualicen de manera fácil. Lo que le interesa es vender muchos robots, y la reparación redunda en menos ventas. ¿Cómo lo hace Arm-B y la FÁBRICA BETA?

 

3.     Preventivo más alquiler, cosa de todos los agentes

La solución para que a la empresa que fabrica los robots le salga a cuenta pensar en el medio ambiente es el cambio de un modelo de negocio: de venta de robots a un modelo de alquiler más mantenimiento de robots. En lugar de robot como venta, robot industrial como servicio (RaaS).

El objetivo no será ya vender más robots, sino alquilar robots y que estos duren el mayor tiempo posible. Algo que pasa por un mantenimiento preventivo (y si puede ser predictivo) y un diseño reparable de manera asequible.

De este modo, la empresa fabricante de robots orienta sus intereses a la empresa que los usa, solucionando en el camino los dos grandes problemas de la industria automatizada moderna:

  1. Coste medioambiental bajo, al ampliar la vida de los componentes de los robots y generar un flujo circular de materiales (los rotos pasan a ser reciclados en lugar de reextraídos).
  2. Conservación de la mano de obra, pasando de la producción pura al mantenimiento de la producción.

Se sabe desde hace tiempo que una economía de crecimiento lineal es imposible durante mucho más tiempo. Su coste real ya se puede ver en el medio ambiente, y es necesario un movimiento industrial hacia la economía circular.

Por Marcos Martínez