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Bienvenido al smart world: estas son las grandes oportunidades de negocio en el Internet de las Cosas

El futuro del Internet de las Cosas está lleno de promesas. Miles de millones de dispositivos conectados e inteligencia artificial que se resumen, en teoría, en facilidades para las personas y para los negocios. ¿Dónde están las oportunidades de ese universo smart?

En 2012 había algo menos de 9.000 millones de dispositivos conectados a Internet, incluyendo smartphones. En 2020 serán más de 50.000 millones según, según las previsiones menos optimistas. Según Forbes, el 60% de las grandes compañías empezaron, en este 2017, a invertir en el Internet de las Cosas.

¿Y en qué exactamente? Estas son las grandes áreas de negocio del Internet of Things (IoT). Ya te avisamos de que no todo será desarrollo informático, y que los pequeños negocios también tienen mucho que ganar en esta revolución. Una revolución tan amplia que los límites del negocio solo los marca la imaginación.

 

 

Desarrollo de software…

Vale, la mayor parte del dinero sí que está en el desarrollo informático. De momento. De acuerdo con las proyecciones de IBM y la consultora IDC, alrededor del 80% del total que invertirán las empresas (hasta 2020) en el Internet de las Cosas se destinará al desarrollo de aplicaciones.

Las grandes oportunidades están en el desarrollo de sistemas en la nube que sean capaces de coordinar y manejar la información que llega de los miles de millones de dispositivos. Y en la inteligencia artificial que le dé sentido a todo y los sistemas de seguridad que los protejan.

“Uno de los grandes desafíos es el diseño de la aplicación definitiva del Internet de las Cosas”, señala Mark Hung, analista de IoT de la consultora Gartner. Traducción: todos están pendientes del desarrollo de la inteligencia artificial (y sus niveles más avanzados machine learning y deep learning).

El volumen de información que generan las máquinas conectadas será tal que sin la ayuda de las propias máquinas no podremos manejarlo. Y quien dé en el clavo con esta tecnología habrá dado con la gallina de los huevos de oro.

 

 

Y dispositivos

Además, el volumen de negocio también despegará a nivel dispositivos. Las máquinas necesitan sensores de localización, cámaras y sistemas de seguridad. En definitiva, si van a pensar y moverse solas, necesitan ver, escuchar y tocar el mundo que las rodea.

“Una de las aplicaciones más claras es la de los smart buildings,” explica un análisis de Biz Tech. “Los sensores pueden apagar las luces y el aire acondicionado cuando no haya nadie, controlar la ventilación, la calefacción y las ventanas, todo para ser más eficientes”. Los propios edificios pueden, incluso, proteger la seguridad de sus inquilinos o cambiar la forma en que trabajan las oficinas.

 

Marketing y ventas

Sensores y dispositivos conectados a Internet dejan un rastro de datos. Esta información es el verdadero oro del Internet de las Cosas y las oportunidades están ahí, esperando a quien sea capaz de aprovecharlo mejor.

Los departamentos de marketing y de ventas ya se están poniendo las pilas para sacar partidol Internet de las Cosas. Definir, e incluso prever, el comportamiento de cada usuario, y generar experiencias altamente personalizadas está ya al alcance de nuestras manos gracias a la inteligencia artificial y al IoT.

Podría parecer que todo esto queda relegado a las grandes empresas, pero no. Cualquier tipo de negocio puede aprovecharse de las nuevas técnicas. Por ejemplo, el uso de bots inteligentes que aprenden de los datos de los clientes es cada vez más común en los negocios. Son robots que pueden automatizar tareas como la asistencia a las ventas o la atención al cliente.

 

 

Oportunidades para el pequeño negocio

Quizá todo esto siga sonando demasiado tecnológico para pensar que tiene una aplicación en el pequeño negocio o en el universo de los emprendedores. Pero la tiene. De hecho, aunque no lo parezca, apenas quedan negocios en los mercados occidentales sin dispositivos conectados.

Un ejemplo son todos los sistemas de pago, empezando por las tarjetas de crédito, en los que se espera una nueva revolución en los próximos años. El pago móvil o los dispositivos smart de pago son ya una realidad en muchos negocios.

“Las pequeñas empresas también se benefician del Internet de las Cosas gracias a los nuevos modelos de negocio. El IoT permite conocer mejor al cliente y responder de forma inmediata a sus necesidades”, señala un informe de la consultora Insight. “Al final, cuantos más datos y más inteligencia se puedan aplicar, menores costes operativos, lo que influirá directamente en el retorno de la inversión”.

Además, como asegura Anne Mercogliano, vicepresidenta de marketing en IFTT, en este artículo, la pequeña empresa podrá adoptar una serie de tecnologías del Internet de las Cosas que reducirán enormemente los costes.

 

– Asistencia económica e inteligente. Invirtiendo en dispositivos conectados de asistencia por voz como Google Assistant o Amazon Alexa, un emprendedor puede tener acceso a todas las herramientas (físicas y online) de su negocio a través de un único canal.

– Reducir el multitasking. Cuando los dispositivos se comunican directamente entre sí, las empresas podrán establecer un sistema único para gestionar toda la información. Se acabaron las fichas de clientes, el email, las notas y el calendario repartidos en cinco pantallas. El Internet de las Cosas permitirá una gestión inteligente de las tareas.

– Gestión automática de la oficina. Como ya se ha señalado, los edificios smart son una de las aplicaciones del Internet de las Cosas que más tirón está teniendo. Un sistema inteligente al que conectar las bombillas, la calefacción o los electrodomésticos de la oficina podría reducir mucho los costes a final de mes.

 

La verdadera oportunidad son los datos

Al margen de aplicaciones, tecnologías, sistemas y reflexiones, el mundo de los negocios es consciente de que el verdadero valor del Internet de las Cosas está en los datos. En el rastro de miles de millones de megas que los dispositivos dejan tras de sí. En la gestión de este big data está el negocio del futuro.

“El Internet de las Cosas es una tecnología verdaderamente revolucionaria. Es un punto en el que van a converger el mundo físico con el digital. Se convertirá en un sistema revolucionario que permitirá tener miles de objetos cotidianos conectados, recolectar sus datos y analizarlos”, decía Bridget Karlin, director ejecutivo de Intel, en esta conferencia organizada por IBM a principios de año.

“Hay 3.400 millones de personas conectadas a Internet, cuyos datos han generado información muy importante para los negocios. Los 30.000 millones de dispositivos online que ya tenemos traerán una revolución. Y todo el mundo va a poder beneficiarse de este tesoro”, añadía en la misma conferencia Daniel Castro, vicepresidente de ITIF.

Las promesas lejanas de una tecnología que va a cambiarlo todo están tomando forma. El futuro es ya casi el presente y el Internet de las Cosas quiere conquistar cada rincón del mundo de los negocios. La revolución, una vez más, está en Internet.

 

Juan F. Samaniego