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Lookiero, el servicio de ‘personal shopping’ para vestir bien sin salir de casa

Laura es madre, trabaja en una oficina y tiene poco tiempo para comprar ropa, pero quiere un armario versátil, con looks románticos que rompan la seriedad de su día a día. Puede que la solución a su ajetreada vida en lo que respecta a la moda sea Lookiero, un negocio de personal shopping online que manda a sus clientas a casa una serie de prendas escogidas por expertos en estilismo para acabar con el tan cotidiano “¿Qué me pongo?”.

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La ‘última milla’: el gran reto por superar del comercio electrónico

Oier Urrutia es el CEO de esta startup vasca, con sede en Bilbao. Tenía claro que quería emprender tras terminar sus estudios y trabajar en diversas empresas, y a quien su pareja le dio la idea de Lookiero al comentarle las dificultades de las nuevas madres para ir de compras.

Gracias a una estancia en Estados Unidos como parte de un MBA, ya conocía Stitch Fix, el famoso servicio de personal shopper que, fundado en San Francisco en 2011, obtuvo financiación de reconocidos inversores y, tras alcanzar un altísima cifra de ingresos, salió a bolsa en el Nasdaq en 2017. En España no había nada así y Urrutia decidió embarcarse en la aventura de tratar de replicar aquí un modelo similar.

Profano en el mundo de la moda, buscó ayuda profesional y contrató a una personal shopper, María Uranga (hoy la jefa de asistentes en moda de la firma), y a un experimentado director de compras, José Iraolagoitia, que le ayudaron en la selección de unas 25 marcas europeas (ahora manejan más de 100). Para iniciar su andadura, Urrutia recibió un crédito de 100.000 euros de Enisa, la empresa pública dedicada a la financiación de proyectos empresariales viables e innovadores de pymes españolas. Con estos mimbres, a principios de 2016 nacía Lookiero, dirigida en exclusiva al público femenino.

Probarse y elegir

El funcionamiento es sencillo. En primer lugar, las interesadas deben registrarse en la web y rellenar un cuestionario para ayudar al personal shopper a acertar con sus propuestas: estilo, corte de la ropa con el que se sienten más cómodas, tipo de silueta, talla, etcétera. Con esos datos, la clienta recibe en su domicilio, ya sea periódica u ocasionalmente, y adaptándose a su presupuesto, una bonita caja con cinco prendas seleccionadas por los expertos.

La mujer tiene cinco días para probarse la ropa, con la posibilidad de devolver lo que no quiera y pagar solo por lo que se quede. El coste de la solicitud de la caja es de 10 euros, que se descontarán del precio total de la compra siempre y cuando la usuaria se quede con al menos una prenda. De adquirir las cinco, se le aplicará un 25% de descuento. Los gastos de envío de las entregas y las devoluciones son gratuitos.

Además de poder comprar sin salir de casa, el valor añadido de este servicio es que las prendas están elegidas por profesionales del estilismo que incluyen en las cajas fichas con looks de cómo combinar cada atuendo y notas con consejos. Asimismo, está el ‘efecto sorpresa’ de recibir una especie de regalo inesperado y que las prendas seleccionadas no pertenecen a las típicas cadenas de ropa, sino a firmas que se pueden encontrar en espacios multimarca y que no son tan conocidas para el gran público.

Expansión internacional

Tras asentarse en España, a finales de 2016 Lookiero daba el salto a Francia -cuenta con más de 250.000 clientas en ambos países-, y el año pasado se estrenaba en Reino Unido, con una fuerte penetración del comercio electrónico.

La empresa, que no facilita datos de facturación, asegura que en 2017 multiplicó por ocho la cifra alcanzada en el ejercicio anterior y prevé seguir multiplicando sus ventas. No en vano ha cerrado una ronda de financiación de cuatro millones de euros liderada por All Iron Ventures, el fondo de los fundadores de Ticketbis (vendida a eBay en 2016), para aumentar su penetración en el mercado europeo.

No obstante, antes de introducirse en nuevos territorios, Lookiero, según reconoce, quiere consolidarse y crecer en los tres países en los que ya opera, así como mejorar el producto que ofrece y la experiencia de compra. Lo que sí descarta es dar el salto a la tienda física, como han hecho firmas que nacieron en el canal online. De momento no le ven sentido porque, tal como dicen, supondría perder su principal valor diferencial: que las mujeres sin tiempo para ir a comprar puedan hacerse, a golpe de simples clics, con un atractivo armario en el que no haya ni una solo prensa que no apetezca lucir.

Imágenes | Lookiero

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