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Cómo ser un líder de cine

Las películas siempre han sido un buen reflejo en el que mirar a nuestra sociedad. Nos muestran nuestros sueños, frustraciones, miedos y, por supuesto, el mundo laboral. Hoy queremos fijarnos en una figura que aparece en muchas cintas y que ha dado y dará muchas tramas: los jefes. ¿Cómo son los directivos que aparecen en las películas? Y, lo más importante, ¿qué podemos aprender de ellos?

Jeff D. Sheldrake en ‘El apartamento’

Billy Wilder es uno de los grandes maestros del cine. Con una visión cómica que siempre nos hacía disfrutar de sus películas, conseguía tratar los temas más duros y espinosos, presentándonos un mundo lleno de cinismo con la pátina que el humor sabe hacer más digerible.

En su película ‘El apartamento’, de 1960, nos encontramos ante un grupo de jefes que no son un dechado de virtudes precisamente. Los directivos de esta gran empresa de seguros hacen que su empleado, Bud, les preste su apartamento para sus citas extramatrimoniales. La cosa se complica cuando el jefe de personal. Jeff D. Sheldrake, exige el uso de ese apartamento sólo para él. No salen muy bien parados los jefes en esta película, pues aparecen como egoístas, frívolos y bastante infantiles. Aunque, claro está, tampoco lo hace Bud, el empleado, que se presta a este tipo de servicios sólo para conseguir un ascenso.

M en la saga James Bond

Uno de los jefes más famosos de la historia del cine es M, que ha acompañado a los diferentes James Bond a lo largo de su franquicia. También han sido distintos actores los que han dado vida a este Jefe del Servicio Secreto, desde Bernard Lee hasta Judy Dench. Por supuesto, no se trataba del mismo personaje, pero sí compartían ciertos rasgos comunes que les han hecho inolvidables.

M es serio, disciplinado, reservado, extremadamente juicioso… incluso un tanto frío en ocasiones. Unas características que sólo nos indican que es muy profesional y que se toma su trabajo con el mayor interés posible (y es que su cargo no es un trabajo cualquiera, claro está). En realidad, su dedicación y entrega son máximas así como su deseo de proteger a todos sus trabajadores, quienes le respetan, precisamente, por la profesionalidad que destila.

Miranda Priestly en ‘El diablo viste de Prada’

El título de la película nos lo dice todo: el diablo es la jefa a la que da vida Meryl Streep, por lo que, incluso los que no tengan ni idea de qué va esta ficción, pueden hacerse una leve idea de cómo es la forma de ser del personaje y de si sus trabajadores la consideran o no una buena superiora.

Se trata de una comedia en la que Priestly no sale muy bien parada, pero que, para el espectador, resulta toda una joya. Aunque, quizá, lo más interesante de este personaje es toda la especulación acerca de su verdadera identidad. La película fue primero una novela escrita por Lauren Weisberger. De sobra es sabido que el personaje de Priestly estaría inspirado en Anna Wintour, la directora de la revista Vogue. La personalidad déspota y autoritaria del personaje no dejarían muy bien parada a esta jefa. Eso sí, hemos de reconocer el buen humor de Wintour, que reconoció que le había gustado mucho el filme y, en especial, el personaje de la jefa.

Jules Ostin en ‘El becario’

En una línea completamente distinta, tenemos una película que, de hecho, muchos han visto como el contrapunto a ‘El diablo se viste de Prada’, puesto que comparte muchos aspectos, aunque ofrezca un tratamiento diferente de las relaciones entre empleado y jefe.

De nuevo, el mundo de la moda y también la misma actriz, Anne Hattaway que, en este caso, es la jefa del negocio. Robert De Niro es su becario, un hombre retirado que vuelve a trabajar y empieza desde abajo. Las reticencias iniciales de Jules dan un giro de 180 grados cuando descubre las cualidades de Ben. Desde un punto de vista positivo, ‘El becario‘ se concibe como un canto a la vida, a las segundas oportunidades, a todo lo que las personas mayores nos pueden enseñar cada día… Y una jefa como Jules es, ni más ni menos, alguien tan humano como el propio espectador descubriendo todos esos dones.

Tony Stark en ‘Iron Man’

Un superhéroe que, al mismo tiempo, es el jefe de una importante empresa es un ejemplo irresistible para nuestro artículo. Tony Stark tiene éxito, es inteligente, guapo, ingenioso… Y un hombre que salva al mundo constantemente. Está claro que los superhéroes son un remedo de personajes bastante arquetípicos y Iron Man no lo es menos.

Industrias Stark, la corporación de la que es dueño, se convierten en una fuente de creación de armas y productos para luchar contra el mal. Stark es un jefe entregado a la causa, el primero dispuesto a experimentar sobre sí mismo. Su sentido de la responsabilidad y el valor tiene mucho que ver con este trabajo y es que no todas las empresas vuelcan sus esfuerzos en combatir a los villanos más mortíferos del planeta.

Martin Baron en ‘Spotlight’

Hay películas que son más que una película. Y jefes que son más que jefes. La ganadora del Oscar a la mejor cinta de 2015 fue ‘Spotlight’, una historia real que fue llevada a la gran pantalla para sacudir conciencias. Al margen de su durísimo argumento, y de su impresionante guión, es imposible no fijarse en una figura como Martin Baron; sobre todo, si sabemos que este periodista y su trabajo son reales.

“Periodismo es pedirles cuentas a las instituciones poderosas”. No es una frase de la película, sino una declaración del auténtico Baron. En ‘Spotlight’ es un gran jefe precisamente, porque su prioridad no es ser jefe. Él es un trabajador comprometido, con unos valores morales imperturbables que actúan por delante de lo demás, le toque cumplir con las funciones de director o con las del último trabajador. Responsabilidad y mucho trabajo, y lo demás viene solo.

Gordon Gekko en ‘Wall Street’

Unos de los valores de muchos jefes es la imagen que consiguen proyectar en sus subordinados. Lograr que éstos sientan admiración por su trabajo y por lo que hacen es un gran paso que no todos consiguen. Una de las películas que parte con absoluta adoración por parte de un empleado hacia su superior es ‘Wall Street’, en la que Michael Douglas se pone en la piel de uno de los jefes más famosos de la historia del cine.

Su imagen de gran pez gordo se viene abajo cuando su pupilo, Charlie Sheen, descubre que, en realidad, Gekko es un hombre sin escrúpulos que ha conseguido llegar hasta donde está a base de engañar y aprovecharse de sus relaciones con los demás, manipulando a su entorno para su propio beneficio. Eso sí, la dura trama nos ofrece una moraleja de la que se pueden extraer muchas conclusiones, no sólo de cómo ha de ser comportarse un jefe, sino cualquier ser humano con otro.

Katherine Parker en ‘Armas de mujer’

Armas de mujer’ no es una película más sobre el complejo mundo de Wall Street y los llamados tiburones financieros. Es una cinta que reflexiona sobre el difícil papel de las mujeres en un mundo de hombres, en un espacio en el que, a pesar de estar por derecho propio, ellas tienen que reivindicarse una y otra vez.

Sigourney Weaver interpreta a Katherine Parker, una exitosa mujer de negocios que es el reflejo en el que se mira la joven Tess (Melanie Griffith). Jefa y empleada viven una curiosa peripecia emocional en la que las zancadillas laborales forman parte del día a día. Finalmente, Tess se convierte en jefa ella misma dejándonos una interesante reflexión. Ella no piensa actuar de la forma ladina en que lo hizo Parker con ella.

Phillippe Pozzo en ‘Intocable’

Quizá una de las películas más recomendables de los últimos tiempos sea  ‘Intocable’ que, basada en una historia real, se convierte en un gran relato motivacional para cualquier persona que pasa por un bache y que intenta enseñar a valorar al otro, a no atender a los prejuicios y a disfrutar de la vida.

Es la historia de Phillippe, un hombre que utiliza silla de ruedas y que necesita a un nuevo asistente personal para que le ayude en sus tareas diarias. Así acaba contratando a Driss, seguramente, el último candidato al que podría haber imaginado a su lado. Pero entre estos dos hombres se establece algo más que un simple relación laboral. Se convierten en amigos y aliados y sus diferentes personalidades les ayudan a aprender el uno del otro. Nos dan una lección de vida llena de positividad.

 

Noelia Martínez

 

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