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Todas las claves para perder el miedo a hablar en público

¿Te asusta hablar en público? ¿Esa situación te genera ansiedad, pánico y te impide dormir bien? Tranquilo, lo que padeces se llama glosofobia. Es el llamado miedo a hablar en público y resulta mucho más común de lo que imaginas.

A continuación, os damos unos cuantos consejos para superarlo sin problemas. Si sois empresarios, emprendedores o empleados, os servirán para afrontar el momento de defender vuestras ideas ante un grupo de personas. Veréis cómo mejora vuestra actitud ante esa angustiosa situación.

Antes de hablar en público

Conoce tu tema.  Muchas veces, la inseguridad que sentimos al hablar delante de otras personas se debe a que, en realidad, no conocemos en profundidad el tema a tratar. Por ello, no dudes en estudiarlo a fondo. Saber perfectamente de qué estamos hablando ayudará a que el discurso sea más claro, directo y acertado.  Procura abarcar todos los aspectos de la materia, por si tus interlocutores te realizan preguntas que no tenías previstas.

Estructura. Esmérate no sólo en el qué, sino también en el cómo. Estudia la estructura y procura que ésta encaje con tu público. Piensa cómo vas a ordenar tus ideas para exponerlas de forma clara y atractiva.  De esta manera, conseguirás aprender mejor tu discurso y poder verbalizarlo. Apunta en una tarjeta la estructura básica para que, con un simple golpe de vista, sepas de qué toca hablar.

Simple y natural. Una característica derivada de las otras dos opciones. Conocer tu tema y hacer una buena estructura ayudará a que tu mensaje sea sencillo y coherente. Intenta ser tú mismo cuando expliques una idea, usar tus propias palabras. La naturalidad siempre es un plus que los oyentes agradecen.

Ensaya. Es la mejor forma de que salga bien. Practica una y otra vez tu discurso. Entiende bien las frases, el tono… Familiarízate con cada parte del texto para que una frase te lleve a otra de manera lógica. También te vendrá bien si practicas delante de amigos o familiares. Ellos serán un público amable que te ayudará a superar la primera prueba de fuego.

Conoce el espacio. Algo que también puede ayudarte es conocer, de antemano, el lugar en el que vas a hablar. Una sala de reuniones, un auditorio… Si antes de enfrentarte con tu público sabes en qué lugar tendrás que hablar, te sentirás más cómodo. Así podrás familiarizarte con el entorno y preparar mejor tu exposición, pues sabrás cómo tienes que moverte para que, por ejemplo, todos desde el público puedan verte bien.

Durante tu intervención

Concéntrate en tu texto, no en tu público. Ha llegado el momento de hablar. Conoces perfectamente tu material y cómo lo tienes que expresar. Así pues, focaliza en él y no en la audiencia que te está observando. Esas personas estarán pendientes de la información que les aportes, de ese contenido, no de ti. Así que piensa en los datos que va a aportarles, no en ellos.

No te olvides de respirar. La respiración es la clave de muchas técnicas de relajación y concentración. Calmar tu respiración te ayudará a tranquilizar tus nervios. Procura respirar de manera honda y pausada. No temas hacer una pausa para respirar mientras estás hablando. Eso permitirá que te centres en lo que tienes que exponer.

Sin miedo al silencio. Puede que, en algún momento de tu discurso, pierdas el hilo de lo que estás explicando. Tranquilo, tómate unos segundos para respirar y volver a tu línea argumental. No temas que haya un momento de pausa. Es mejor parar y reconducir que seguir hacia adelante sin saber de qué estamos hablando.

Controla el tempo. Tú estás hablando. Sé el capitán de tu discurso. No olvides que sólo tú puedes dirigirlo en la dirección que quieras y conectar con tu audiencia enfatizando ciertas frases, estableciendo interpelaciones, incluso apostillando con alguna broma para relajar el ambiente.

Lenguaje corporal. Cuando estás ante una audiencia, no sólo cuenta tu mensaje. También expresas con tu cuerpo. Y lo más importante: no somos conscientes de ello. Cómo se mueven tus manos, hacia donde miras, posibles tics… El lenguaje corporal puede traicionarnos y transmitir esa inseguridad que tratamos de paliar. Para corregirlo, ensaya ante un espejo y obsérvate.

Algunos trucos

Alimentación. Si te pones nervioso antes de una presentación, procura evitar estrés extra tomando bebidas estimulantes como el café.

Descansa. Es importante que la noche anterior hayas descansado. Si no puedes dejar de pensar en tu discurso, haz algo para ocupar tu mente: leer, ver una película… O, simplemente, charlar de otros temas con alguien despejará tu mente.

Ropa cómoda. Resulta esencial que nos sintamos cómodos con nosotros mismos. Para dar tu charla, elige un atuendo con el que te sientas seguro y cómodo. Que sume y no reste.

¡Confía en ti! Por último, algo que parece muy obvio. Los pensamientos negativos nos asaltan, pero no sirven para nada. Es mucho más saludable y práctico confiar en nosotros y nuestras posibilidades. Ello nos ayudará a ofrecer una imagen de seguridad.

 

Por Noelia Martínez

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