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¿Hay espacio para crecer en la moda ética y sostenible? El caso de The Goood Shop

Encontrar un par de vaqueros que no hayan gastado 7.500 litros de agua en su producción puede parecer misión imposible. Pero la moda sostenible está demostrando que existe otra manera de hacer las cosas.

A veces, todo lo que hace falta es una buena idea y muchas ganas. La startup barcelonesa The Goood Shop cumple tres años convertida en una referencia de la moda ética y sostenible. Este marketplace se ha hecho un hueco en un mercado que va a más y ha visto cómo su facturación se ha disparado en el último año. Como casi toda historia de emprendimiento, la de The Goood Shop empieza con una necesidad. En este caso, una necesidad personal.

Carmela Serantes, su creadora, una reconocida creativa publicitaria afincada en Barcelona, pasaba buena parte de su tiempo buscando prendas sostenibles. Intentando comprar pantalones sin acabar con todo el agua que bebe una persona a lo largo de siete años. Camisetas que no contribuyesen al medio millón de microfibras plásticas que cada año acaban en el mar.

“Pero me costaba mucho encontrarlas”, explica. “Hubo un momento en el que pensé que me gustaría darle visibilidad a este tipo de marcas, a gente que busca tener un impacto positivo en la sociedad, a empresas que buscan reducir su impacto ambiental. Si le preguntas a la gente qué marcas de ropa conoce, te dice diez y ninguna es de moda sostenible”. Empezaba a germinar la idea de The Goood Shop.

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The Goood Shop se escribe con tres oes

Cuando empezó a darle vueltas, Carmela Serantes todavía no tenía claro si el proyecto iba a ser una tienda o no. Empezó por crear un blog como punto de encuentro del incipiente sector de la moda sostenible. “No sé si hay una receta mágica para empezar, pero colaborar con proyectos afines me ayudó mucho a conocer el sector, a aprender sobre sostenibilidad”, explica.

The Goood Shop se escribe con las oes de responsable, sostenible y local. Pero quizá habría que añadirle una cuarta o de historias, de buenas historias. Al fin y al cabo, uno de los grandes valores diferenciales de esta startup es que su creadora se encarga de seleccionar una a una y personalmente las marcas que forman parte de la tienda, así como de contar sus historias. El objetivo es que los consumidores no solo compren productos sostenibles, sino que conozcan qué hay detrás de esos productos.

Tenemos en cuenta que sean de producción local, que sigan un proceso ético y transparente y que los materiales sean de kilómetro cero

Carmela Serantes fundadora de The Goood Shop

“Para mí, el consumo responsable no es solo una etiqueta que diga sostenible o ecológico, sino tomarse un tiempo para conocer realmente la historia de lo que estás comprando”, explica Serantes. “Toda la comunicación de The Goood Shop está orientada a contar historias. Todo tiene ese formato. Cuando alguien compra un producto, recibe su historia. Al final, es nuestro enfoque cercano lo que más nos diferencia”.

Así que buena parte del trabajo detrás de este marketplace de consumo responsable pasa por conocer a los productores, visitar sus talleres y ver los productos en primera persona. A la hora de comprar, la plataforma permite no solo filtrar por talla o color, sino por criterios de sostenibilidad y lugar de origen. Además, nunca falta la información sobre los valores del proyecto y el impacto de la producción.

Carmela Serantes, fundadora de The Goood Shop

Comunicar la sostenibilidad

Más allá de las historias, lo que más valoran de las marcas en The Goood Shop es el diseño, que los productos estén pensados para durar en el tiempo. “También tenemos en cuenta que sean de producción local, que sigan un proceso ético y transparente y que los materiales sean de kilómetro cero o, al menos, certificados como sostenibles, reciclados o ecológicos. En definitiva, queremos que se pueda seguir la trazabilidad de que es responsable”.

A la hora de comunicar estos valores, The Goood Shop ha apostado desde el principio por la colaboración con otros proyectos similares y por el boca a boca. Con casi 15.000 seguidores en Facebook y 4.500 en Instagram, las redes sociales también juegan un papel importante. “Pero creo que mi canal preferido es la newsletter. Tener un espacio para contar una historia como quieras. Es un canal que nos funciona muy bien y creo que es porque quien abre la newsletter está muy interesado en leer y en reflexionar sobre el tema”, señala Serantes.

No somos una gran empresa y eso lo hacemos notar como valor. Que el cliente sepa a quién le está comprando y a quién está apoyando, con la esperanza de que repita

Carmela Serantes fundadora de The Goood Shop

Esta comunicación constante y cercana, que crea un vínculo con el consumidor y con las marcas a través de las historias, es clave también en la retención del cliente. “Es cierto que algunas personas prefieren comprar directamente a la marca. A nosotros nos pasa, hay clientes que se van, pero también los hay que repiten. Para intentar retenerlos, lo que hacemos es contarles muy bien nuestra filosofía, que The Goood Shop da visibilidad a esos proyectos interesantes”, subraya la fundadora.

“Queremos un proceso personal, cercano. No somos una gran empresa y eso lo hacemos notar como valor. Que el cliente sepa a quién le está comprando y a quién está apoyando, con la esperanza de que repita”, enfatiza.

La importancia del apoyo y el despegue

mascarillas reutilizables y homologadas

Transformar una idea, por buena que sea, en un negocio no siempre es fácil. “Para mí fue el gran obstáculo. Cuando me puse con el proyecto al 100% me di cuenta de que lo único que tenía era una idea”. Para Serantes, en los inicios fue fundamental la ayuda de Barcelona Activa, la agencia de desarrollo local del Ayuntamiento de Barcelona. “Estuve muy tutorizada, me ayudaron a hacer el plan de empresa y a tener una visión más de negocio”.

Desde hace un año y medio, la startup forma también parte de La Innobadora, la incubadora de economía social y solidaria del ayuntamiento catalán. “Fue un paso importante. Significó entrar en contacto con proyectos afines, compartir conocimiento y ‘batallitas’. Es algo muy útil, tanto a nivel moral como a nivel conocimiento. La parte de asesoramiento y formación también se ha visto reforzada. Y el hecho de tener al ayuntamiento de Barcelona detrás también nos da visibilidad y nos abre puertas”, añade.

No puede haber prendas nuevas cada semana, ni siquiera cada temporada. Hay que bajar la velocidad

Carmela Serantes fundadora de The Goood Shop

Con una facturación en 2019 de 40.000 € y un catálogo de 1.200 productos de 32 marcas sostenibles, 2020 está siendo un año de sensaciones enfrentadas. “Los dos primeros meses de confinamiento decidimos parar de hacer envíos. No ofrecíamos productos de primera necesidad y no nos parecía que fuese un momento para vender. Pero a finales de mayo empezamos a tener un repunte de tráfico increíble”, afirma.

En la situación actual, los objetos relacionados con el teletrabajo, como los atriles o las bandejas para portátil de Debosc, y las mascarillas reutilizables se han convertido en los productos estrella. “Fuimos de las primeras tiendas en tener mascarillas reutilizables con telas homologadas. Las ventas han subido mucho. El mes de julio de este año multiplicó por cuatro la facturación del mismo mes del año anterior. Y hemos pasado de una media de 3.000 visitas mensuales a 12.000 solo de tráfico orgánico, porque no tenemos ninguna campaña publicitaria en marcha”, añade Serantes.

El futuro de la moda sostenible

calcetines calzefratelli

En la actualidad, The Goood Shop es cosa de dos: la creadora del proyecto y Antonio Caparrelli, desarrollador web y fundador de Calzefratelli, una marca de calcetines 100% algodón que también se vende en el marketplace. Para los próximos años les gustaría crecer. En facturación, claro, pero, sobre todo, en equipo. “Nos gustaría poder colaborar con más personas. Lo complicado es encontrar el equilibrio para poder hacerlo”.

En cuanto al futuro de la moda, Serantes cree que muchas cosas tienen que cambiar. “Para empezar hay que producir radicalmente menos. Lo primero que no es sostenible es producir y comprar al ritmo actual. No puede haber prendas nuevas cada semana, ni siquiera cada temporada. Hay que bajar la velocidad. Sabemos que fabricar un pantalón contamina, pero cuando compramos algo y no lo usamos o lo tiramos nos convertimos también en un eslabón de esa cadena contaminante”.

Las iniciativas pequeñas y el compromiso de una parte de los consumidores están impulsando el cambio en la industria. Pero el papel de las administraciones y las grandes marcas es fundamental. “La realidad es que cualquier cambio mínimo que puedan hacer las grandes empresas de la moda, aunque afecte solo al 1% de su producción, va a tener mucho impacto. Si hubiese un interés real, sería fácil controlarlo desde las administraciones, tanto los países que exportan como los que importan. No puede ser que producir algo sostenible salga caro en todos los sentidos, pero si eres poco transparente y contaminante te salga barato”, reflexiona la fundadora de The Goood Shop.

Eso sí, para Serantes, el futuro será sostenible o no será. “Estamos en medio de una crisis climática muy importante. En algún momento no va a ser posible producir de forma no sostenible. Es probable que las grandes empresas de la moda acaben produciendo bajo ciertos estándares ecológicos, aunque no sean los más estrictos. Creo que en el futuro no se va a vender ropa sin hablar de sostenibilidad. Y también creo que las iniciativas pequeñas de consumo responsable van a llegar cada vez a más gente a través internet”.

Imágenes | The Goood Shop

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