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El asiento de cierre, un asiento contable especial

El asiento de cierre viene a ser como una meta volante de la contabilidad. Es el último de un determinado ejercicio. Si la empresa sigue en funcionamiento, tras él no se termina el proceso contable, pero sí se cierra un ejercicio y se abre otro.

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Qué es un asiento contable

Es una anotación que se hace en los libros de contabilidad para registrar una operación. Estas son sus principales características:

  • Deben reflejarse obligatoriamente en el libro diario. En él, los asientos aparecen ordenados cronológicamente, aunque se puede hacer una anotación conjunta de los totales de un período (no mayor de tres meses) si el detalle puede obtenerse a partir de otros libros o registros concordantes.
  • Los asientos pueden reflejarse en otros libros de forma optativa. Uno de los más útiles es el libro mayor, en el que figurará cada cuenta con las anotaciones en el debe (cargos) y en el haber (abonos) que se han realizado en ella.
  • En cada asiento, deben realizarse anotaciones en el debe y en el haber por el mismo importe. Los cargos reflejan gastos, incrementos de los activos y disminuciones en el patrimonio neto o el pasivo. Paralelamente, los abonos reflejan ingresos, reducciones en el activo y aumentos en el patrimonio neto o el pasivo.

El asiento de cierre

Al finalizar el ejercicio, deberemos realizar un asiento para cerrar la contabilidad. Para ello, cargaremos todas las cuentas del balance con saldo acreedor (cuentas de pasivo y patrimonio neto) con abono a las que tengan saldo deudor (cuentas de activo). De este modo, todas estas cuentas quedarán saldadas.

Cerrando la contabilidad

A continuación, lo normal es que se inicie un nuevo ejercicio con el asiento de apertura. En él, haremos una anotación opuesta. Cargaremos todas las cuentas de activo con abono a cuentas del patrimonio neto y del pasivo.

Los asientos previos al cierre

Antes de realizar el asiento de cierre, debemos anotar, si procede, determinados ajustes:

  • Correcciones por deterioro de valor de los activos.
  • Ajustes relacionados con la valoración de operaciones en moneda extranjera.
  • Contabilización del impuesto sobre los beneficios.
  • Valoración de provisiones.
  • Reflejo de la situación de las retribuciones a largo plazo a su personal.
  • Registro de la concesión o imputación de subvenciones.
  • Ajustes valorativos en determinados instrumentos financieros.
  • Anotación del devengo de intereses de instrumentos financieros.
  • Reflejo de la evolución de las operaciones de cobertura.
  • Regularización de existencias.
  • Ajustes por periodificación de ingresos y gastos anticipados.
  • Reclasificación de cuentas del activo o pasivo no corriente al corriente.
  • Contabilización de las amortizaciones.

Después, realizaremos un asiento en el que cargaremos todas las cuentas de ventas e ingresos con abono a la cuenta de pérdidas y ganancias y abonaremos todas las cuentas de compras y gastos con cargo también a pérdidas y ganancias.

Cierre contable

Además, haremos un balance de sumas y saldos (también llamado balance de comprobación), que incorporaremos al libro de inventarios y cuentas anuales junto con un inventario detallado de las existencias. En el balance de comprobación, anotaremos cada cuenta con la sumas de las anotaciones que hayamos realizado en su debe (cargos) y en su haber (abonos) y la diferencia entre ellas (saldo).

A continuación, realizaremos una comprobación: la suma de los abonos de todas las cuentas debe ser igual que la de todos los cargos y la suma de todos los saldos acreedores debe cuadrar con la de todos los saldos deudores. Las posibilidades son dos:

  • Si sumas y saldos son idénticos, aún es posible que hayamos cometido algún error en la contabilización.
  • De no coincidir, sabemos que, por lo menos, nos hemos equivocado en algún asiento que esté descuadrado, en el que la suma de abonos y la de cargos no sean iguales.

El cierre contable como parte de un proceso

Aunque no sea una obligación, cerrar un ejercicio y abrir otro es una buena ocasión para llevar a cabo otras operaciones relacionadas:

  • Cierre fiscal de un ejercicio y planificación de los sucesivos.
  • Elaboración de los presupuestos anuales del siguiente ejercicio.
  • Realización de arqueos de caja e inventarios de existencias.
  • Comprobación del estado de los elementos materiales del negocio y, en su caso, realización de revisiones y reparaciones.
  • Realización de reuniones especiales de control en las diferentes áreas y departamentos.

Cierre fiscal

De lo que se trata es de insertar el cierre contable en un conjunto de operaciones de control y planificación. De las conclusiones obtenidas se derivarán decisiones, nuevas valoraciones y ajustes que con frecuencia han de tener un reflejo contable. Por lo tanto, conviene preparar el cierre con antelación suficiente.

Después del cierre y apertura contable

Tras el cierre habrá que realizar diversas actuaciones:

  • Formulación de las cuentas anuales.
  • Si procede, auditoría de las cuentas anuales.
  • Aprobación de las cuentas anuales por la junta de socios en sociedades de capital.
  • Depósito de las cuentas anuales en el Registro Mercantil.

El asiento de cierre, como vemos, es parte importante de todo un proceso contable. Ha de prepararse mucho antes de realizarse y sus consecuencias se manifiestan mucho después.

Imágenes | Sarah Shaffer,  Kelly Sikkema, Dan Dimmock,  Marten Bjork en Unsplash

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