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La revolución en logística empieza por Internet de las cosas: estas son las cinco áreas más beneficiadas

En el pasado Mobile World Congress de Barcelona quedó en evidencia que el mundo de las telecomunicaciones empieza a entrar en una etapa post-smartphone. Si en la última década, prácticamente desde la salida al mercado del primer iPhone de Apple, en 2007, los teléfonos inteligentes han revolucionado los usos y costumbres de la mayoría de los habitantes del planeta, así como los procesos de las empresas, en los próximos años van a pasar a un segundo plano, y el escenario va a estar dominado por conceptos y tecnologías como inteligencia artificial, Big Data, Blockchain… e Internet de las cosas (IoT).

Precisamente, la popularización, prevista para 2020, del estándar 5G de comunicaciones móviles va a hacer de una vez posible que se generalice el Internet de las cosas a todos los niveles. Según un estudio presentado por Cisco, si en 2015 había en el mundo 1.500 millones de dispositivos conectados a Internet, en 2020 serán 5.000 millones, y de ellos, menos de un 20% serán PC, tabletas o móviles.

Es decir, que la inmensa mayoría de los aparatos conectados serán sensores y pequeños dispositivos que se autorregularán y que estarán ubicados en coches, fábricas, hospitales, campos de cultivo o almacenes y centros de reparto. Precisamente, la logística será uno los campos de actividad más beneficiados por el auge del Internet de las cosas.

El Internet de las cosas es la tercera solución tecnológica que más seduce a los profesionales de la logística, sólo por detrás del Big Data y la nube

DHL es uno de los grandes operadores logísticos del mundo. Un estudio reciente encargado por esta firma y donde se analizan las repercusiones de la digitalización en las cadenas de suministro de todo el mundo, aseguraba que el Internet de las cosas es la tercera solución tecnológica que más seduce a los profesionales de la logística, sólo por detrás del Big Data y la nube, y por delante del blockchain, el aprendizaje automático o la economía colaborativa.

No obstante, en España, la digitalización del sector logístico y del transporte encuentra en el escaso tamaño de las empresas una barrera importante. Y es que, como señala el último informe de la Fundación Orange sobre el impacto de la tecnología en esta actividad, a mayor atomización empresarial, menos inversión, menos aplicaciones adaptadas y menos formación en los empleados.


Procesos más eficaces y fiables

La implantación de sensores en almacenes y cadenas de suministro está haciendo más eficaces y fiables los procesos. Los fabricantes y transportistas de cualquier sector pueden hoy tener una información más precisa de lo que pasa en sus factorías y de cómo se ubican sus productos en estanterías y palés, o de cómo viajan hasta llegar al usuario final.  

“El Internet de las cosas está ayudando a las empresas a mejorar los procesos logísticos y a llegar a sus clientes de manera más rápida y eficaz. Por ejemplo, permite hacer el proceso de entrega mucho más conveniente para los consumidores o transportar los paquetes de manera más eficiente. Asimismo, está cambiando la gestión de inventario y la distribución de cualquier negocio que tenga una cadena de suministro”, asegura Clara Rojas, directora de marketing de UPS en España y Portugal.  

El Internet de las cosas supone un vuelco a los procedimientos del sector logístico, mejorando la operativa en ámbitos como el almacén, las flotas de transporte y lo que en el argot del sector se conoce como “la última milla”

Desde DHL, firma hoy integrada en el grupo Deutsche Post, analizan en líneas generales la innovación que viene del IoT y destacan que el gran cambio está en el modo en que se recolecta y analiza la información. Y es que en la actualidad, según los técnicos de la firma logística alemana, se pueden controlar en tiempo real las operaciones, y no retrospectivamente, como ha pasado siempre.

El Internet de las cosas supone un vuelco total a los procedimientos en el sector logístico. Sin embargo, conviene ir por partes, para analizar cómo está mejorando la operativa en tres ámbitos distintos: el almacén, las flotas de transporte y lo que en el argot del sector se conoce como “la última milla”, es decir, la entrega de los pedidos a los particulares o las empresas.

Sensores en el almacén

En los almacenes, los sensores conectados permiten hoy conocer multitud de variables, como el peso, las dimensiones y la posición de los productos que van a parar a cada estantería, indicando así si todo está correcto o hay peligro, por ejemplo, de caídas. Además, también gracias a sensores, las carretillas y los portapalés pueden detectar personas en sus proximidades, evitando accidentes y atropellos, y en general los “puntos ciegos de seguridad” del almacén, o elegir el mejor camino más corto dentro de una gran instalación logística con el fin de ahorrar tiempo y energía.

Pero no quedan las posibilidades de la sensorización de almacenes. DHL, en colaboración con Cisco y la startup Conduce, ha implantado una solución en sus almacenes de Alemania, Holanda y Polonia que permite ver de forma muy gráfica los datos agregados que envían los sensores instalados en los escáneres y equipos de manipulación de mercancías y materiales. De esta manera, y con ayuda de mapas térmicos (heat maps), la compañía puede incrementar la eficiencia en el almacén y la seguridad de los trabajadores.

Drones en busca del Mimosín

Los drones también se han colado en los grandes almacenes logísticos para facilitar el trabajo a sus gestores. DHL Supply Chain organiza la logística en España de Unilever, multinacional de alimentación, productos de limpieza y cuidado personal. Pues bien, en las instalaciones de las que salen los jabones Rexona, el suavizante Mimosín o la mayonesa Hellmann’s, entre otros productos de consumo masivo, un grupo de drones sobrevuela estanterías y pasillos para hacer una lectura exhaustiva del inventario generado por más de 10.000 palés. Los drones ha llegado a lograr ratios de lectura superior a 600 palés por hora, lo que supone un récord inalcanzable cuando el proceso se hace de forma tradicional.

También ha probado el trabajo con drones UPS. Además de recurrir a estos artilugios voladores para hacer llegar en 2016 sangre y vacunas a lugares remotos de Ruanda, el gigante estadounidense de la la logística también emplea los drones “de forma extensiva” en sus almacenes para comprobar y confirmar el inventario de las estanterías más elevadas, o el espacio disponible, entre otras tareas.

Conociendo al detalle el estado de la mercancía

Pero el IoT tiene brillantes aplicaciones más allá del coto cerrado del almacén. Por ejemplo, ayuda a gestionar mejor la flota de transportistas que hacen el reparto de los paquetes. Y es que, además de comunicar a la central la ubicación de cada vehículo, avisa de cuál es el más indicado para hacer una recogida o qué trayecto es más conveniente en cada caso, en función del tráfico y los kilómetros recorridos.

Además, una buena instalación de sensores en la parte trasera de los propios vehículos permite saber a qué temperatura va la mercancía, lo que evita la pérdida de la misma, sobre todo cuando se trata de alimentos. Además, sensores de movimiento ubicados en los camiones y furgonetas pueden avisar de posibles roturas o golpes de la mercancía, lo que evita que las compañías tengan que esperar a que el transportista llegue al lugar de destino y así puedan reaccionar antes.

DHL cuenta con camiones sensorizados que pueden gestionar datos como la posición GPS, las temperaturas, las aperturas de puertas, así como las alarmas relacionadas con la seguridad, tanto de la mercancía como del conductor

Los sensores en los vehículos también notifican apertura de puertas o contenedores dentro de la cámara donde van los paquetes. Adicionalmente, hay que destacar los beneficios del IoT en la conducción. Y es que los operadores logísticos son en muchos casos empresas con miles o decenas de miles de vehículos (incluyendo aviones) que agradecerán toda la información referente a estado del tráfico, rutas alternativas, fatiga del conductor o estado de los principales componentes del propio vehículo.

Roberto Gamero, director de TI de DHL en España, certifica que su compañía cuenta con camiones sensorizados que pueden gestionar datos como “la posición GPS, las temperaturas, las aperturas de puertas, así como las alarmas relacionadas con la seguridad, tanto de la mercancía como del conductor”.

El último informe ‘La transformación digital de los sectores del transporte y la logística’, de la Fundación Orange, destaca el caso de Redur, una empresa española que dispone de un servicio para el sector farmacéutico, el Farma 15º-25º, que garantiza que los medicamentos siempre se van a mantener en esa horquilla de temperatura durante su traslado, de acuerdo con la normativa europea. Para ello, Redur tuvo que adaptar más de 450 vehículos y establecer zonas de control en cada una de sus 60 delegaciones en España y Portugal. Además, la compañía invirtió en sus sistema informático para controlar la temperatura de cada envío en tiempo real.  

Falta por aplicar tecnología para que los operadores logísticos sepan, por ejemplo, si el destinatario está en el hogar y le digan la hora concreta de entrega para que pueda acudir a recibir la mercancía

Pero la sensorización no tiene límites. Clara Rojas, de UPS, asegura que incluso en los aviones de la compañía  “absolutamente todo está conectado, desde el motor hasta el tren de aterrizaje”. “De esta manera tenemos a nuestra disposición toda la información relativa a las cuestiones técnicas, pudiendo prevenir cualquier incidencia. Con cientos de vuelos al día, la tecnología nos ofrece un control absoluto de toda nuestra flota”, destaca la responsable de marketing.

En Estados Unidos, UPS también despliega sensores en los “drop box” (buzones donde los clientes depositan los paquetes que quieren enviar, al estilo del buzón amarillo de Correos que se ven por las calles españolas). De esta manera, cuando un buzón se abre y entra un paquete, se activa un sistema de láser que notifica a la compañía que ya hay un envío pendiente. Así, UPS evita desplazamientos inútiles.

La famosa “última milla”

Y llegamos a “la última milla”, es decir, al momento en que toca hacer llegar el pedido al cliente final, a su casa, a la oficina o algún punto de recogida habilitado para el caso. Ya hoy es habitual que los sistemas de trazabilidad de los paquetes, mediante sensores o etiquetas RFID, permitan saber en cada momento al usuario de cualquier servicio por dónde va la mercancía que adquirió, o por lo menos tener una idea aproximada de cuándo llegará a su casa. Desde UPS destacan que la app ‘My Choice’ ofrece visibilidad de los paquetes con información detallada del estado del envío.

No obstante, todavía hay detalles por afinar en la entrega en los últimos metros. Falta por aplicar tecnología para que los operadores logísticos sepan, por ejemplo, si el destinatario está en el hogar y le digan a este la hora concreta de entrega para que pueda acudir a recibir la mercancía. Este problema se podría resolver, por ejemplo, con el despliegue de armarios en los edificios donde se puedan depositar los paquetes en caso de ausencia del destinatario.

También podrían ser una solución para evitar este desencuentro la instalación de buzones inteligentes que identifiquen los paquetes por peso y dimensiones y manden una señal a los interesados para que pasen a recogerlos. En UPS envían una alerta de entrega el día antes de que el paquete esté programado para llegar, y si el día u hora no le encaja al usuario, existe la opción de redireccionar o reprogramar la entrega. Además, está la posibilidad de enviar paquetes directamente a las ubicaciones UPS Access Point.

Hoy casi todos los grandes e-commerce de Internet cuentan con una red de centros asociados (como librerías o kioskos de prensa) que reciben el producto y lo almacenan hasta que el usuario se pasa a buscarlo. Celeritas, por ejemplo, cuenta con más de 1.500 puntos de recogida y trabaja con firmas como Amazon o Zalando.

Por otra parte, en Estados Unidos, UPS está poniendo en marcha un novedoso servicio de dash button (un botón para pedir sin más complicaciones algo concreto, al estilo del que hace unos años puso en el mercado Amazon) en clínicas de todo el país. “Cuando la clínica realiza una muestra del paciente y necesita enviarla al laboratorio, simplemente tiene que pulsar un botón físico para que la petición de transporte se active y vayamos a recoger el envío. Gracias a esta tecnología se agilizan los procesos y se facilitan los trámites administrativos”, asegura Clara Rojas.

El dron también servirá para repartir

También en la última milla el dron parece que va a ser clave. El año pasado, UPS probó los primeros envíos a particulares en Tampa, Florida, con esta tecnología. El dispositivo volador era lanzado desde la parte superior de una furgoneta de UPS para dirigirse de forma completamente autónoma al domicilio del destinatario, entregar el paquete y volver de nuevo al vehículo, mientras que el conductor continuaba su camino hacia su siguiente entrega. “El objetivo de UPS es que el dron trabaje conjuntamente con el repartidor, ayudándole a mejorar su eficiencia”, asegura Clara Rojas.

Una de las compañías que podría consolidar al dron como herramienta de reparto en la última milla es Amazon, que hace cuatro años anunció Amazon Prime Air, un proyecto consistente en que pequeñas aeronaves no tripuladas repartieran sus paquetes de característico cartón por urbanizaciones. Sin embargo, la experiencia de la compañía de Jeff Bezos no ha pasado de la fase de pruebas. El tráfico aéreo es una cuestión delicada en la que hay involucradas muchas administraciones y donde todavía hay muchas cuestiones de seguridad que resolver. Pero todo se andará.

Por Juan I. Cabrera

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