blockchain en la industria

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Blockchain, la tecnología imprescindible en el avance de la Industria 4.0

Una máquina capaz de pedir la pieza que le hace falta, un sensor que activa un contrato con un proveedor o la información de la cadena de suministro difundida de forma pública y descentralizada. Tres ejemplos de lo que el blockchain puede aportar a la industria 4.0, una tecnología que se está convirtiendo en una palanca para flexibilizar y optimizar los procesos industriales y la comunicación entre máquinas, al tiempo que refuerza su seguridad.

A nivel tecnológico, la primera oleada de la cuarta revolución industrial nos habla de robots, fabricación aditiva o inteligencia digital. A nivel procesos, remite a eficiencia, flexibilidad y gestión basada en datos. En el futuro, en el camino hacia la industria 4.0 real, el blockchain se presenta como una de las tecnologías clave para cuando todas las máquinas hablan entre ellas y la inteligencia artificial tome decisiones. Aunque también está posibilitando cambios más silenciosos.

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¿Cadena de bloques?

Antes de nada, toca introducir la tecnología. El blockchain nació hace ahora una década de la mano del Bitcoin. Se trata de una base de datos distribuida y cifrada. Un gran libro de cuentas en el que los usuarios validan las transacciones. Un inmenso registro de información distribuida en nodos que no requiere de la existencia de un intermediario centralizado que valide las operaciones.

Los efectos de este sistema están claros: mayor automatización de los procesos, aceleración de las transacciones, más flexibilidad en el sistema, refuerzo de la seguridad y reducción de costes. “A nivel industria, blockchain es un medio más que un fin, es una tecnología facilitadora para conseguir lo que no se podía conseguir hasta ahora. Un medio para abrir cadenas de valor, facilitar el despliegue de IoT y almacenamiento de información de big data o dar garantías de seguridad”, explica Jon Ander Ormaza, director de mercado de ICT en Tecnalia y responsable blockchain.

La compañía vasca es una de las pocas empresas españolas que participan en las dos grandes iniciativas mundiales de cadena de bloques: The Entreprise Ethereum Alliance (conocida por la criptomoneda del mismo nombre) y Hyperledger (donde también están Airbus, Intel o Bosch). Además, forma parte del comité técnico de Alastria, la red nacional de blockchain. Y ha montado un Laboratorio Industrial de Blockchain en el que desarrollan proyectos pilotos y muestran las aplicaciones de la tecnología en diferentes sectores industriales.

El uso del blockchain en industria

“Hoy por hoy, existen dos grandes aplicaciones en industria: trazabilidad de la cadena de valor y de suministro y la gestión de los objetos de internet de las cosas y su funcionamiento mediante smart contracts”, continúa Jon Ander Ormaza.

“La tecnología blockchain tiene la capacidad de mejorar procesos existentes e impactar y modificar la producción de bienes. Creemos que va a cambiar las relaciones entre las diferentes empresas. Y el cliente final también verá cambios en la manera en la que recibe los productos y servicios”, añade Olga Blanco, responsable blockchain de IBM España.

Los casos de uso o aplicaciones que puede tener la tecnología blockchain en la economía son transversales y se basan en la trazabilidad, seguridad, velocidad y transparencia de cualquier tipo de intercambio de valor”, complementan desde Alastria. “Los usos y beneficios de esta tecnología no son restrictivos para ninguna empresa, sector o mercado. Su aplicación depende más de la capacidad de innovación, resiliencia y gestión de procesos de cada una de las empresas y sectores”.

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Trazabilidad: el caso de IBM y Maersk

Casi uno de cada cinco contenedores de mercancías que se mueven por los mares y océanos del mundo son responsabilidad de la compañía danesa Maersk. Cada año, 250 millones de toneladas de mercancías se transportan por mar, muchas de ellas productos frescos. Mantener el control de todos los contenedores y de su estado en tiempo real era una tarea casi imposible. Hasta que apareció una cadena de bloques.

De la mano de IBM, Maersk prueba desde principios de este año un sistema de blockchain en el control de su cadena de suministros. El objetivo: mantener toda la información de rastreo y estado de los contenedores en una base de datos segura y disponible para todos los actores (incluyendo clientes, puertos y autoridades aduaneras).

“Para demostrar el valor potencial de una solución de digitalización comercial, IBM y Maersk han trabajado con varios socios comerciales, autoridades gubernamentales y empresas de logística en el marco EU FP7CORE. Un simple envío de mercancías refrigeradas de África Oriental a Europa puede pasar por cerca de 30 personas y organizaciones, junto a más de 200 interacciones y comunicaciones, generando zonas oscuras y difícilmente controlables”, señala Olga Blanco, de IBM.

“A través de blockchain puedes tener el control de cada pieza, de forma distribuida y compartida por todos. Mediante smart contracts puedes garantizar las condiciones de trabajo y funcionamiento de cada pieza”

Como explican desde Harvard Business School, en el horizonte del acuerdo entre Maersk e IBM está la posibilidad de reducir el impacto de fraudes, errores y retrasos en toda la cadena de valor. En la actualidad, esto genera pérdidas al sector de alrededor del 15% del valor total de la mercancía transportada.

Las posibilidades del blockchain en trazabilidad industrial van más allá de la distribución marítima. “Por ejemplo, en la industria de la automoción hay componentes que forman parte de otros componentes mayores que al final conforman el vehículo. A través de blockchain puedes tener el control de cada pieza, de forma distribuida y compartida por todos. Mediante smart contracts puedes garantizar las condiciones de trabajo y funcionamiento de cada pieza”, señala Jon Ander Ormaza de Tecnalia.

En el laboratorio de innovación de la empresa vasca también desarrollan aplicaciones de trazabilidad de garantía de origen alimentaria. Mediante una cadena de bloques, se puede visibilizar la trazabilidad de productos no solo a nivel interno, sino de cara a las agencias reguladoras.

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IoT, fábricas y smart contracts

“Un smart contract es un contrato ejecutable por sí mismo. Esto es posible debido a que blockchain permite almacenar contratos autoejecutables, ajenos al control de nadie. Contratos que pueden funcionar de manera autónoma y automática. Mediante un lenguaje de programación, que no está afectado por las ambigüedades del lenguaje natural, las partes pueden definir el objeto del contrato, las acciones que se pueden realizar sobre él y las cláusulas de aplicación”, explican desde Minsait, la unidad de transformación digital de Indra.

Esta posibilidad abre la puerta a una mejor comunicación entre máquinas. En un futuro cercano (y presente, en algunos casos), en el que todas las máquinas de una fábrica estén conectadas a internet de las cosas, los dispositivos podrán colaborar entre sí de forma más eficiente gracias a los smart contracts. Si las condiciones, pactadas de antemano y registradas en este contrato, se cumplen, se activará una respuesta directa por parte de la máquina sin necesidad de intermediarios.

“La aplicación de blockchain a IoT permitirá mejorar la seguridad y la gestión de la identidad de los dispositivos, aportar transparencia y automatización de la gestión de incumplimientos asociados a mediciones de sensores o garantizar la integridad de los registros, mientras que el uso conjunto de ambas tecnologías en casos de negocio puede tener un gran impacto en sectores como el de la logística y la gestión de la cadena de suministro”, concluyen desde Minsait.

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La confianza, el gran desafío

“La tecnología blockchain está aún construyéndose, robusteciéndose y eso llevará su tiempo. Lo importante es entender que hay que innovar, hay que probar soluciones, desplegar protocolos, buscar entradas novedosas a los procesos tradicionales”, explican desde Alastria. “Una de las premisas básicas de Alastria es la construcción de una red blockchain que opere dentro del marco legal, lo cual diluye gran parte de las preocupaciones de la industria”.

Desde Tecnalia apuntan que esta tecnología debe hacerse creíble para todos. “Y que todos apuesten por ella, ser capaz de convencer. Una cadena de bloques solo tiene sentido si los actores clave apuestan por ella”, puntualiza Jon Ander Ormaza.

“Una de las principales barreras es la validez legal de las transacciones. Ese es un trabajo clave para el desarrollo de la tecnología blockchain. Necesita de un marco regulatorio sobre el cual se planteen las reglas de juego en beneficio del usuario final y el proveedor del servicio. Como en todos los sectores, el desafío es generar transacciones de valor con menores niveles de intermediación, más seguras, mucho más transparentes, que beneficien al consumidor final y que agilicen los procesos de todas las cadenas estratégicas de negocio”, concluyen los portavoces de Alastria.

 La cadena de bloques promete extenderse en todas las direcciones del ecosistema industrial de las fábricas 4.0. Más seguridad, más control, más flexibilidad y más eficiencia

Desde la experiencia de IBM, blockchain es ideal para hacer más eficientes los ecosistemas donde haya múltiples empresas medianas y pequeñas. “Son estas, el llamado long tail del ecosistema, las que harán triunfar el consorcio blockchain de las grandes”, explica Olga Blanco. Para ella, es clave facilitar el acceso a la tecnología. Sus beneficios (confianza entre todos los actores de la cadena, mejoras en la eficiencia operativa y solución de problemas más eficaz) harán el resto.

De arriba abajo, de grandes fabricantes a pequeños proveedores, la cadena de bloques promete extenderse en todas las direcciones del ecosistema industrial de las fábricas 4.0. Más seguridad, más control, más flexibilidad y más eficiencia. Los objetivos a los que toda industria aspira y que una red distribuida nacida de Bitcoin acerca un poco más.

Imágenes | iStock

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