Vertipuertos: ¿será así el futuro del transporte urbano?

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La movilidad urbana, tanto de personas como de objetos, ha supuesto durante décadas un reto sobre el uso del espacio. Con la llegada del ecommerce y el reparto de última milla —un segmento de alta permeabilidad, ocupación vial y altos costes energéticos por kilogramo desplazado—, los vertipuertos urbanos se están manifestando cada vez más necesarios. ¿Cómo será su mercado?

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¿Serán los vertipuertos para drones una de las soluciones de movilidad? Estos espacios, ubicados en las azoteas de altos edificios oa ras de suelo en grandes explanadas abiertas, pueden ser una respuesta parcial a una movilidad urbana actualmente dependiente de los combustibles fósiles. Así podrían ser el futuro del transporte urbano y sus oportunidades.

¿Qué es un vertipuerto urbano?

Los vertipuertos son espacios de aterrizaje y despegue de drones tanto para labores de reparto de mercancía como de transporte de personas a otros puntos de la ciudad. Uno de los primeros diseños viables de vertipuerto se presentó en el Congreso Mundial de Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS) de Singapur en 2019 con el Voloport. En esencia, es un mini-helipuerto.

Las primeras referencias en castellano a ‘vertipuerto’ llegaron tras el anuncio de taxis aéreos eVTOL (Vertical Take-Off and Landing). Tras aquello siguió como proyecto concreto el vertiport de Lilium Aviation, una de las empresas líder en el sector de la aviación con dron con un prototipo viable en 2019.

Una de las últimas noticias al respecto es la futura construcción de 20 vertipuertos en España para taxis voladores por parte de Ferrovial, cuyo renderizado de un posible diseño funcional de helipuerto español se observa en la parte inferior. Por descontado, no es el único modelo viable.

Aprovechando el espacio vertical

En líneas generales, se puede decir que existirán dos tipos de vertipuertos muy diferenciados: el vertipuerto a ras de suelo con una base muy tradicional consistente en una superficie plana en el suelo casi idéntica a los helipuertos clásicos; y un modelo urbano en altura sobre edificios de gran estatura desde los que transportar personas y objetos. 

La diferencia funcional entre ambos está muy marcada: mientras que el vertipuerto a ras de suelo será interesante en los desplazamientos a distancias medias, al exterior de las ciudades y hacia puntos de interés en los que no predomine la altura, el vertipuerto urbano busca la intermodalidad de la movilidad y un diseño compacto y uso mixto del espacio vertical.

Es precisamente ese uso mixto del espacio vertical el que destaca en la tesis de máster ‘Ágora. Máquina’ de la arquitecta Rocío Calzado. En este modelo de urbanismo la división vertical de un espacio horizontal da lugar a secciones que permiten diferentes usos para una misma área a través de la estratificación.

En este modelo, compatible con el urbanismo compacto europeo y asiático, se da un área residencial en la base de la estructura, una dotacional sobre esta, un uso de oficinas intermedio y tres estratos para vertipuertos: taller de reparaciones, reparto de mercancías y movilidad urbana. Si el proyecto destaca es precisamente por la coherencia en la segregación funcional en vertical.

El mercado en expansión de los vertipuertos

Al tener la capacidad de absorber las funciones de transporte de mercancías y personas con un bajo impacto ambiental, actualmente dependientes de combustibles fósiles, no cabe duda de que el mercado basado en el envío de objetos y personas a través de la ciudad en drones está a punto de despegar. Al menos si la regulación lo permite.

Esto significa que buena parte de los viajes actualmente realizados mediante taxi y vehículos con conductor (VTC) podrían dar el salto a la movilidad aérea. Sin embargo, el techo del mercado de taxi aéreo no es el actual mercado de movilidad actual, por varios motivos.

Al no tener el impedimento de una calzada sobre la que circular, el número de viajes podría aumentar de forma notable sin producir atascos. A esto se suma un notable abaratamiento de la carrera por motivos diversos:

Los mismos principios básicos se aplicarán al envío de paquetería a domicilio, lockers y centros de recogida local. Todo indica que, una vez superadas las barreras burocráticas, los vertipuertos van a popularizarse con relativa rapidez. Y esto puede cambiar la propia estructura de la ciudad, como se observaba en la tesis de Rocío Calzado López.

La oportunidad económica de los vertipuertos

Las ciudades de todo el planeta, con foco en aquellas en las que la demanda de suelo ha hecho subir de forma notable su precio, se enfrentan a un reto añadido con la llegada de los vertipuertos. Estos competirán por un espacio ya de por sí bastante limitado, aunque ambas modalidades de vertipuertos tendrán su lugar.

El vertipuerto sobre suelo o a baja altura es una muy buena aproximación a los almacenes logísticos ya ubicados a las afueras de las ciudades, que además cuentan con una gran superficie desaprovechada en su tejado o azotea desde la cual realizar envíos. Esto es especialmente útil de cara al envío de paquetería y no tanto de personas.

Por otro lado, el vertipuerto estratificado es una solución interesante de cara a una intermodalidad que cuesta encajar en una ciudad densa. Construir una decena de nodos intermodales de gran altura sobre edificios de viviendas existentes puede ser una solución a la falta de espacio que, además, de vida a dichas comunidades.

En cualquier caso, los actores que busquen posicionarse en este mercado emergente tendrán que adquirir derechos sobre el uso de suelo útil desde el cual hacer despegar las aeronaves. Estas ya han sido diseñadas y, aunque han de mejorar sus prestaciones, ya vuelan como proyectos piloto.

Imágenes | iStock/iLexx, Ferrovial Newsroom, iStock/felixmizioznikov

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