Ni resinero, ni pregonero, ni dulero… Los niños quieren ser youtubers

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Cuánto ha cambiado el cuento. Si nuestros antepasados vieran nuestras rutinas diarias, se quedarían alucinados ante algunas de las profesiones más en boga del momento. ¿Influencer?  ¿Youtuber? ¿Científico de datos? Ellos estaban acostumbrados a oficios artesanales, metódicos y muy ligados al campo y los animales. Muchos de ellos parecen estar perdiéndose sin remisión. Por eso, hoy queremos reivindicarlos con un pequeño homenaje.

Forma parte de la tradición más icónica de nuestro país. El sereno era ese señor que se paseaba por las noches por las calles de una ciudad, que encendía las farolas y abría los portales de los transeúntes más noctámbulos. El portero automático ha acabado con sus funciones.

  1. Resinero

El oficio del resinero ha estado ligado a la naturaleza de nuestros bosques desde antiguo. La resina, esa savia pegajosa y fragante tan útil, era extraída con mimo de los pinos a través de unos cortes en su corteza. Un trabajo que evolucionó con el tiempo y que empleaba el método Hugues para que el pino no resultara dañado.

  1. Aguadera

Era un trabajo que solían hacer las mujeres. Cuando no existía el agua corriente (esa que llega a casa con sólo abrir un grifo), las aguaderas la traían con cántaros hasta las viviendas en las que solicitaran sus servicios. Así, la fuente del pueblo o, en su defecto, un manantial proveniente del mismo río servían para cargar las vasijas.

  1. Herrero

El caballo ha sido el medio de transporte más usado por el hombre desde que el mundo es mundo. El herrero se encargaba de preparar las patas del animal para los trajines diarios, con ese “calzado” de metal llamado herradura. Eso sí, al ser un maestro en hierro, realizaba otros trabajos como rejas, herramientas o armas.

  1. Albardero

Las albardas son los arreos que se usaban con animales como mulas o caballos para sujetar la carga de manera cómoda para el animal. Los albarderos eran también expertos cosedores de otros utensilios como monturas y aparejos.

  1. Pregonero

Cuando no había WhatsApp, ni Internet ni televisión, las noticias más importantes las transmitía del pregonero, otra figura clave de nuestro folclore. Armado con su cornetín, anunciaba el inicio de su discurso con su famoso “Se hace saber…” Los habitantes del pueblo o la ciudad asociaban ese sonido con los hechos relevantes de su día a día.

  1. Afilador

Todavía podemos oír su particular sonido en algunos pueblos y lugares. Ahora, cuando un cuchillo no sirve, a la basura que va. Pero antes, estos bienes tan preciados eran recompuestos por los afiladores, que también se encargaban de tijeras o cualquier utensilio para cortar.

  1. Dulero

Hablamos ahora de un cuidador de animales de carga. Por la mañana, el dulero recogía a los caballos, asnos y mulas… de los distintos habitantes pueblo y se los llevaba todos juntos a pastar al monte. Al caer la noche, los devolvía a sus amos, bien cuidados y alimentados.

  1. Batanero

Se encargaba de manejar el batán, una máquina que funcionaba como un molino de agua y que movía unos mazos de madera que golpeaban y limpiaban los paños de lana para eliminar la grasa y los olores. La lana era un tejido primordial para la vestimenta de las gentes por lo que el oficio de batanero era importante para que ésta quedara en perfectas condiciones.

  1. Campanero

Cuando las campanas de la iglesia eran el único reloj que existía, esta profesión era fundamental para avisar a la gente del pueblo de los momentos del día. Anunciaban los bautizos pero también los entierros, un fuego, al tiempo que cuidaban de esas enormes campanas que repicaban una y otra vez.

  1. Vadeador

El hombre siempre ha intentado domar la geografía y superar los obstáculos que esta suponía. Un vadeador cumplía una función primordial para la vida de las gentes, pues se ocupaba de cruzar a las personas de un lado al otro del río. En una barcaza que hacía las funciones de transporte público.

  1. Barquillero

Vendedores ambulantes de todo tipo de delicias como barquillos, pipas o guirlaches, productos de lujo que no estaban al alcance de todo el mundo. Está asociado, sobre todo, a una ciudad como Madrid. Además, también llevaban ruletas de juego para tentar al azar.

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  1. Lañador

En nuestra cultura actual en la que el consumo es el rey, esta profesión no tiene cabida. Ahora, cada vez que necesitamos un utensilio para el hogar, lo compramos sin problemas. Pero, antiguamente, estos objetos eran muy preciados y escasos y cuando se rompían, se llamaba al lañador para que arreglase tinajas, macetas, pucheros y objetos de loza.

Por Noelia Martínez

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