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Índice de Conectividad Global: ¿está tu empresa dentro del flujo?

¿Está tu país y empresa bien posicionada para ‘navegar’ hacia el futuro usando para navegar los flujos tecnológicos globales? [etiqueta more] Los flujos de conocimiento digital han estado ahí desde hace décadas, pero la velocidad de la innovación exige no solo escucharlos para adoptarlos, sino estar alineado con ellos.

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Entender las tendencias mundiales resulta imprescindible para aquellas empresas que busquen nuevos territorios a los que llegar. Las pymes que persigan la internacionalización deberían tener en cuenta la proximidad de las diferentes regiones al flujo global. ¿Está el país bien posicionado?

¿Qué son los ‘flujos’ de tecnología?

En 2016 el McKinsey Global Institute publicó un informe titulado ‘Digital Globalization: The New Era of Global Flows’. En él, varios investigadores admitían que “el mundo está más interconectado que nunca”, y que esta conexión había cambiado de forma profunda la forma en que se trabaja.

Parte del cambio frente a la Tercera Revolución Industrial está en que durante la Cuarta Revolución Industrial la probabilidad de seguir existiendo como empresa (o de ser relevante como país) depende de la proximidad a los ‘flujos’. Estos flujos, en principio, de información, son ahora canales navegables de conocimiento, innovación y nuevas ideas.

Y, a pesar de tener un nombre un tanto etéreo, los flujos son más tangibles de lo que se podría pensar. Por ejemplo, una empresa coreana puede aprovechar la cercanía de este país como punta de flecha de la tecnología de superconductores e instalarse en las inmediaciones del hub en Incheon, al oeste de Seúl, para aprovechar el tirón de este flujo.

El índice de conectividad global MGI

Con el objetivo de georreferenciar la información, desde McKinsey los investigadores construyeron el ‘MGI Connectedness Index’ o ‘Índice de Conectividad de MGI’, cuya última edición data de 2014 y ha sido usada por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) de la ONU hasta 2018 para entender el mundo.

En este índice los países aparecen listados con base a su proximidad a los diferentes flujos de información, así como la valorización de los mismos. El índice recuerda a los cuadros de reservas regionales demostradas de materias primas, pero, en este caso, la capitalización muestra el valor de flujos de bienes, servicios, finanzas, valor humano o datos.

No sorprende en absoluto que Singapur se encontrase entonces a la cabeza. Esta ciudad-estado trazó su ruta de gasto en I+D+i con su independencia de Malasia en 1965. Lleva desde 2001 destinando más del 2% de su Producto Interior Bruto (PIB) a investigación, y en 2006 el Fondo Monetario Internacional destacó su caso como un ejemplo a seguir.

Solo dos países, Estados Unidos y Alemania, mostraron un ranking elevado en todos los parámetros analizados. Sin embargo, la ‘intensidad del flujo’, medida como porcentaje del PIB, es notablemente baja en estos países. Indica que, a pesar de contar con un flujo destacable en cuanto a su valoración en las inmediaciones, este no se explota de forma apropiada.

Para entender esto último, es como si un país en el que sopla mucho viento, cuenta con una gran irradiancia solar o dispone de grandes saltos de agua en valles cerrados decidiese no invertir en aerogeneradores, plantas fotovoltaicas o presas hidroeléctricas. El flujo de aire, irradiancia y agua se pierden sin ser aprovechados. El ‘flujo’ tecnológico también.

Navegar los flujos de información y tendencias

Poco tiempo después de que McKinsey publicase su índice, surgieron otros de diferentes calidades y metodologías. Entre ellos destaca el ‘DHL Connectedness Index’. Aunque este índice simplifica mucho la información, también establece un ranking interesante de la proximidad de los diferentes países al flujo mundial.

Los Países Bajos, Singapur, Bélgica, Emiratos Árabes Unidos,  Irlanda, Suiza, Luxemburgo, Reino Unido, Dinamarca y Malta ocupan los diez primeros puestos del ranking, lo que da una idea de la importancia que DHL aporta a los flujos financieros. Sin embargo, en materia de flujos tecnológicos, el panorama varía de forma considerable, con China y Estados Unidos a la cabeza.Aunque Europa sigue canalizando buena parte del capital en tendencias, especialmente en industria o capacitación laboral, la realidad es que el eje del mundo hace tiempo que vira hacia Asia. Debido al tamaño de las poblaciones de países como China, y al hecho de incluir toda la región en un mismo pack, estos índices aún no reflejan el estado real de regiones más pequeñas como puedan ser Shanghái, Cantón, Pekín (China) y Hong Kong.

Navegar los flujos de información y tendencias

A pesar de que los grandes flujos mundiales pasan por algunas regiones, lo cierto es que no todas las regiones punteras tienen todos los flujos convergiendo sobre ellas. De hecho, los países tienden a especializarse. Así, es conocida la capacidad española en desarrollo de infraestructura, la alemana en fabricación de alta calidad de electrónica, la suiza de calidad de chips, la coreana de fabricación nanométrica, la china de industria masiva y robotización, etc.

Dado que cada país dispone de características que la hacen única y de diferentes aproximaciones a flujos de distinto tipo (en Estados Unidos la capacitación es baja pero la captación de talento muy alta, por ejemplo), resulta imprescindible detectar qué hubs o clústeres tecnológicos hay en cada región a la hora de poder invertir en ellos desde el punto de vista de la internacionalización.


Imágenes | iStock/ipopba, iStock/shark_749

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