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El súper del futuro: pasillos amplios, atención personalizada y sin derroche de alimentos

Muchos apuestan porque el supermercado como espacio físico desaparecerá y todos acabaremos haciendo la compra en internet. Sin embargo, si eso llega a ocurrir, no será mañana ni pasado mañana. En otras palabras, al súper le quedan muchos años de vida, y, mientras tanto, tiene un largo trecho de transformación pendiente.

Y algunos de esos cambios, más allá del supermercado sin cajeros de Amazon, ya empiezan a vislumbrarse y no tienen que ver en muchos casos con el big data, el IoT o la inteligencia artificial, sino con algo tan sencillo como la disposición física de las frutas o las verduras, por ejemplo.

Comprar, sentir, experimentar… Bienvenidos a las tiendas del futuro

Al contrario que otros espacios de retail, como las tiendas de ropa, las cafeterías o las cadenas de restauración, que se han reconvertido y estilizado para ir a por un tipo de cliente concreto y convertir el proceso de compra en una experiencia, en líneas generales el supermercado sigue siendo un espacio chapado a la antigua, caótico, atiborrado de producto, mal iluminado y donde confluyen compradores de todas las edades y de poder adquisitivo e intereses muy diversos.

Sin embargo, Pep Valls, director estratégico y creativo de la firma barcelonesa Evvo Retail, que ayuda a estos espacios a transformarse, está convencido de que en breve dejaremos de ver el súper típico con las estanterías abarrotadas de comida, los pasillos estrechos y una multitud avanzando con dificultad mientras chocan sus carritos de metal.

Adiós al economato

En otras palabras, se trata de desvincular al súper del concepto antiguo del economato militar, de frías estanterías de metal y más asociado al mero aprovisionamiento y la subsistencia, para convertirlo en un lugar que aporte una experiencia grata, apetecible y sobre todo personal. Un sitio donde, además, de llenar la cesta de la compra, vayamos a deleitarnos y aprender. ¿Alguien sabe por qué, a pesar del tirón de los programas de gastronomía en la televisión, nunca nos ofrecieron un minicurso de cocina en el súper que tenemos debajo de casa?

El supermercado que Evvo propone va en esa dirección. A primeros de julio, la firma catalana, que asesora a cadenas de alimentación a la hora de racionalizar espacios, elegir el mobiliario o la iluminación, y que propone sistemas para convertir la compra en un proceso interactivo donde la tecnología está muy presente, dio a conocer en Barcelona su proyecto SuperLab.

En SuperLab los espacios son amplios y la exposición de producto es limitada porque la compra se complementa con tecnologías como la realidad virtual y el ecommerce. Además, el concepto de SuperLab propone un supermercado donde no todo es autoservicio y donde, por el contrario, si el cliente lo desea puede optar por una atención personalizada.

Además, el supermercado del futuro que está promoviendo Evvo, donde no faltan tampoco la música o los espacios para niños, está ideado para trabajar con unos stocks de producto muy ajustados que eviten la saturación visual, pero sobre todo el derroche de alimentos. Y, por supuesto, las bolsas son de material biodegradable.

La firma catalana, que también tiene oficinas en Dubái, cuida en sus proyectos hasta los últimos detalles. Por eso se ha aliado con Porcelanosa para revestir sus propuestas con el material Krion K-Life, presentado por la multinacional de Castellón a finales del año pasado y que permite superficies muy moldeables, pero sobre todo ecológicas.

Y es que al contacto con la luz ayuda a purificar el aire y además es antibacteriano. Esto lo hace idóneo para la venta de frescos y el manipulado de carnes y pescados. Además, este material permite una edificación sostenible, pues en principio es fácilmente reciclable y se puede reutilizar en futuras reformas.

Del modelo de Whole Foods al de Mercadona

Los supermercados diseñados hasta ahora por Evvo anticipan estas ideas. Un ejemplo son los establecimientos de la cadena leridana Plusfrésc, donde dominan los tonos suaves (grises y maderas), los espacios amplios y una iluminación de vanguardia. Los locales de Plusfrésc, que hoy cuenta con 72 establecimientos y unas 1.000 personas en plantilla, tienen el aire de esos supermercados estadounidenses de vanguardia, con la cadena Whole Foods, adquirida por Amazon, a la cabeza.

En España, Carrefour está moviendo ficha en este aspecto y sus supermercados del centro más pudiente de Madrid ya se han diseñado siguiendo estas directrices. Hasta Mercadona, una empresa de éxito a la que históricamente le ha costado moverse, está remodelando su amplísima red de establecimientos.

La empresa de Juan Roig quiere abandonar de una vez esa imagen ochentera que la hizo famosa y está ensanchando pasillos para que los compradores tengan una mejor experiencia de compra. Además, el espacio liberado lo está dedicando a productos frescos (uno de sus puntos débiles de siempre), ecológicos o gourmet, como las bandejas de comida japonesa. Son solo unos cuantos ejemplos de que la revolución del súper que está en marcha empieza por los pasillos y es imparable.

Imágenes / iStock y Mercadona

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