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¿Cuánto dinero arriesga un autónomo?

Una de las inquietudes que puede tener un emprendedor es la que le genera la posibilidad de que el negocio vaya mal. En ese caso, las responsabilidades y riesgos pueden ser muy diferentes en función de la forma elegida para montar su negocio.

 

La responsabilidad de los empresarios individuales

Una persona física puede desarrollar por sí sola una actividad sin el “paraguas” de ninguna forma societaria. Es lo que se conoce como un empresario individual. En ese caso, las deudas de su negocio serán deudas suyas. No existe separación entre su patrimonio personal y el patrimonio de la empresa.

La consecuencia es que los acreedores podrán reclamar al emprendedor todo el dinero que ha invertido en el negocio y, además, también podrán hacer lo propio con el resto de su patrimonio personal. Por lo tanto, pueden perderlo todo: una parte o todos sus ahorros e incluso su vivienda, los objetos de valor que posean y las inversiones que tengan en otros negocios.

 

La responsabilidad de los autónomos socios de una sociedad colectiva o comanditaria

En las sociedades colectivas, los socios también responden con su patrimonio personal de forma ilimitada. Es decir, como en el caso anterior, arriesgan todo el conjunto de su patrimonio. Y lo mismo sucede con los socios industriales de las sociedades comanditarias.

No obstante, los acreedores tienen que dirigirse primero a la sociedad y, si con el patrimonio de la sociedad no hay suficiente, podrán apuntar hacia los socios para que satisfagan el resto de la deuda. Además, los acreedores pueden elegir el socio al que reclaman esa deuda. En caso de que uno pague la parte de otros socios, posteriormente puede reclamarles su parte.

 

¿Cuánto arriesga un autónomo que controla una sociedad anónima o limitada?

Algunos autónomos lo son por el hecho de ser socios de una sociedad limitada o anónima en la que ejercen las funciones de dirección y mantienen un control efectivo. Como los demás socios de este tipo de sociedades, gozan del beneficio de tener la responsabilidad limitada. Eso significa que pueden perder hasta el último céntimo del dinero que invirtieron en la empresa, pero no más.

Eso es así porque en este tipo de empresas se realiza una inversión que permite acceder a una participación en la sociedad, que es la única responsable frente a los acreedores. En caso de que se acumulen las pérdidas y la empresa no sea capaz de devolver el dinero que debe, el valor de las acciones o participaciones sociales se resentirá. El autónomo que controla la sociedad perderá dinero porque vale menos su inversión, pero los acreedores no pueden reclamar que pague personalmente las deudas.

 

Otras responsabilidades del autónomo

El autónomo también puede arriesgar dinero por otras causas. Por ejemplo, es posible que, para que la sociedad pueda acceder a determinada financiación, se ponga como condición que quien la controla avale la operación o hipoteque algún inmueble de su propiedad. En caso de no pagar la sociedad, las repercusiones recaerían en el patrimonio del autónomo.

Por otro lado, los autónomos que mantengan el control de sociedades anónimas o limitadas de las que sean administradores también pueden tener una responsabilidad especial por determinados daños causados a la empresa por actos u omisiones contrarios a la ley o a los estatutos sociales.

Además, en caso de concurso de acreedores, y ante determinados hechos graves, el concurso se podría declarar como “culpable” y los administradores podrían tener que cubrir con su dinero una parte del que falte de pagar a los acreedores con el dinero procedente de la liquidación de la empresa.

La decisión acerca de la forma jurídica a través de la cual el autónomo va a desarrollar su actividad influye de forma directa en los riesgos que asume. Además, en función de la opción elegida, variarán sus relaciones con los acreedores.

 

Por Gonzalo García Abad