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El socio ideal: ¿qué características puede tener?

La elección de socios es una de las decisiones más importantes de cualquier emprendedor. Con ellos se comparten éxitos y fracasos y se deben afrontar retos, oportunidades y dificultades. Estas características son algunas de las más valorables.

 

Conocimiento del sector

Los socios pueden trabajar en el negocio o, únicamente, aportar su capital. Incluso aunque no participen en el día a día, suele ser muy útil su opinión cualificada en la toma de decisiones. Pueden abrirnos nuevos caminos y, en otros casos, evitar que nos equivoquemos. Además, cuando se voten propuestas innovadoras, el socio experimentado puede hacer una crítica constructiva sobre su viabilidad.

 

Capacidad para comunicar y comprender proyectos

Ya antes de echar a rodar el negocio, hay que convencer a mucha gente. Necesitamos encontrar financiación ajena, proveedores de calidad, algunos clientes importantes, etc. Si el socio tiene capacidad para argumentar, es probable que se nos abran puertas. En ese sentido, esta habilidad es importante para generar contactos provechosos para la empresa. Además, es conveniente que la sepa desarrollar en diferentes canales, no solamente en el trato directo.

Por otro lado, es fundamental que tenga capacidad de comprensión. Seguramente, los otros socios le harán propuestas, compartirán proyectos y, posiblemente, soluciones. Si no los entiende o no sabe escuchar, sus juicios pueden ser inadecuados. Podría convertirse en un lastre para los demás.

 

Asertividad

Es bueno que los socios defiendan sus derechos e intereses de forma franca, sencilla y cordial. En toda relación de negocios es normal que existan conflictos y momentos de falta de entendimiento. Sin embargo, si no se manifiestan, si no se establecen cauces de comunicación, la relación personal y profesional sufre un grave deterioro. La asertividad es un buen aliado para que no solamente se resuelvan las dificultades de la relación, sino también para reforzarla.

 

Lealtad a los compromisos

Un socio leal a los compromisos ofrece previsibilidad a las decisiones y una disminución de los riesgos que permite afrontar un mayor número de proyectos. Esa lealtad no solamente es valorable entre socios, sino también por los clientes, proveedores y otras personas y entidades relacionadas con la empresa. Cuando es reconocida, aporta un valor muy importante, como es el de la credibilidad.

 

Capacidad financiera

En la mayoría de los tipos de sociedades, los socios se obligan a aportar dinero u otros bienes o derechos. Además, en algunos casos, los propios socios ofrecen elementos de su patrimonio como garantía para obtener financiación ajena. La capacidad financiera es también importante en los procesos de crecimiento de la empresa que, con cierta habitualidad, suelen requerir ampliaciones de capital.

 

Capacidad para entender y analizar fallos

El fallo es consustancial a los negocios. Cuando algo funciona mal, lo primero es comprender qué es lo que no va bien y cuáles son sus causas. Las personas con capacidad de describir con claridad y rapidez los fallos ayudan mucho a superarlos. También es muy útil que sepan explicarse de forma conciliadora, evitando los conflictos innecesarios con la persona responsable; pero, al mismo tiempo, de forma resolutiva.

 

Disposición para compartir soluciones

El conocimiento tiene un valor económico. Las soluciones valen dinero. Por desgracia, existen socios que no conjuntan bien porque no comparten sus soluciones. No quieren que los otros sepan cómo consiguen hacer bien su labor. Sin embargo, en las sociedades más fructíferas los socios aprenden los unos de los otros.

 

Confianza

Si los socios no confían los unos en los otros, entonces sus esfuerzos se desviarán en la dirección equivocada. Se verán como rivales, en lugar de colaboradores. Las peleas internas pueden bloquear las decisiones importantes y la sociedad puede convertirse en inviable.

Una idea inmadura puede mejorarse con socios adecuados. Unos malos socios pueden hacer fracasar las ideas más brillantes. Antes de emprender, es crítico saber quiénes son las personas adecuadas para hacerlo.

 

Por Gonzalo García Abad