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Marketing personalizado: no es solo un cliente, es una persona

Durante años, los mensajes publicitarios se creaban para un gran público, una audiencia mayoritaria que los recibía por igual. Pero, a día de hoy, esta estrategia resulta insuficiente. Los estímulos comerciales son muchos y, para poder distinguirse, puede ser clave el marketing personalizado.

A partir del marketing personalizado, se establece una relación directa y única con cada cliente. Es un diálogo en el que se escuchan y atienden sus necesidades personales y el consumidor siente que es importante para la marca.

Ventajas del marketing personalizado

A continuación, planteamos algunas de las ventajas que tiene el hecho de personalizar los mensajes:

Conectar con el público actual. El público millennial es el target preferido por las marcas. Ellos viven en Internet y conocen el lenguaje digital. Prefieren una comunicación espontánea con las marcas, una relación de tú a tú que les iguale.

– Se trata de una vía directa de comunicación. Es decir, se eliminan posibles interferencias o malentendidos.

– Ayuda a tener un feedback efectivo. Con el marketing personalizado, se conocen de manera casi instantánea las opiniones reales de los clientes.

– Favorece que el consumidor se sienta importante para la marca. Considera que le valora como individuo, además de como cliente. Por ello, se refuerza el engagement, la confianza y la fidelización.

– Debido al gran número de instrumentos para llevar a cabo esta metodología, las firmas consiguen gran número de recursos que no tienen por qué significar un gran desembolso económico.

– La personalización se traduce en localización. Ayuda a crear acciones específicas para un público en concreto, por lo que la efectividad aumenta.

Como en todo tipo de estrategia marketera, el marketing personalizado también puede conllevar ciertos riesgos si no se lleva a cabo de una manera correcta. Cuando hablamos de una comunicación directa, hemos de tener cuidado sobre todo con no resultar invasivos para el público. La proliferación de mensajes, envíos de mails o llamadas telefónicas puede causar el efecto contrario al deseado y generar rechazo en el consumidor.

 

Una correcta estrategia

– Captación de datos. Un primer paso tiene que ver con la recopilación de datos personales, para que después puedan ser analizados. Puede ser con clientes que ya son de la marca o, según las necesidades, con usuarios que aún no lo son.

Análisis. Analizar los diferentes perfiles servirá para poder segmentarlos en grupos y elaborar las diferentes estrategias. Se trata de estudiar sus características, sus necesidades o sus aspiraciones.

– Interactuación. Tomados los datos, con el poder que el conocimiento y la información dan, se pueden elaborar las estrategias personalizadas. Todos los aspectos son importantes. Se trata de averiguar qué tipo de canal de comunicación funcionará mejor, pero también qué mensaje se ha de enviar a cada persona.

Hasta el final. El marketing personalizado requiere un compromiso por parte de la marca. En este tipo de estrategia establecemos una relación que “obliga” no solo a comunicar, sino a escuchar lo que el cliente tiene que decir. La relación perdurará en el tiempo como muestra de fidelización. Una correcta atención al cliente es fundamental.

 

Algunos ejemplos

El marketing personalizado se puede ver en muchos ejemplos, en los que las marcas enfocan en cada cliente, como individuo único y relevante, para conectar con él.

Redes sociales

Las redes sociales son uno de los grandes instrumentos de nuestro tiempo. Las marcas pueden usarlas para interactuar con sus clientes y mostrarse cercanas a ellos, interesadas por lo que tienen que contarles.

Florette es una marca que sabe usar su cuenta de Twitter para estar en comunicación directa y hacer un marketing personalizado. Responde a los tuits de los usuarios desde el buen humor y la simpatía, usando herramientas como gifs. Además, también les pregunta directamente sobre los productos que prefieren.

 

Productos con nombre propio

 

Una estrategia muy efectiva es la que llevan a cabo diferentes empresas que lanzan al mercado productos personalizados con, por ejemplo, el nombre de sus clientes en sus envases, ofreciéndoles un objeto único y haciendo que el packaging se convierta en un producto de valor.

Coca Cola, que desde hace un tiempo incluye nombres en sus latas pero también distintivos como ‘tu abuelo’, ‘tu tía’, ‘tu familia’, es un ejemplo. También Nutella, que incluso ofreció a sus clientes la posibilidad de que encargaran el bote de crema con el mensaje que ellos quisieran.

 

Personalizar los detalles

 

Algunas marcas apuestan por personalizar su producto al gusto concreto y único de sus clientes. Éstos pueden elegir entre diferentes características y obtener un servicio que se atenga, exactamente, a sus deseos.

La marca BMW, por ejemplo, lanzó sus modelos de serie 5 con tableros personalizados para que cada cliente los modificara a su gusto. Amazon es otra empresa que sabe dar un trato personalizado a sus clientes. En su momento, el Pebble Watch permitía personalizar sus funciones con la selección de apps que el consumidor escogiera.

 

Opiniones y experiencias

 

Cada vez más marcas tratan de fomentar una relación directa con sus clientes a través de preguntas directas sobre su experiencia como consumidor y sus opiniones. Sugerencias sobre cómo mejorar, quejas, anécdotas… Las propias web de las marcas reciben muchos de estos mensajes.

MdDonalds, por ejemplo, tiene en marcha el Programa Voice para que el público exprese sus ideas. Todas las marcas necesitan personalizar su marketing, también los organismos oficiales que “venden” un producto. Una web de turismo como TurismoLanzarote, tiene una sección para que los usuarios cuenten cómo han sido sus vacaciones en la isla.

El marketing personalizado ayuda a las marcas y a las personas a conectar como nunca antes. Y a construir relaciones duraderas y profundas.

 

Por Noelia Martínez