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Saberlo todo sobre los empleados, así cambiarán los recursos humanos con el big data y el Internet de las Cosas

Reconocimiento facial automático para saber dónde están y qué hacen cada uno de los trabajadores. Monitorización de lo que compran y consumen en la cafetería. Un sistema inteligente que anticipa y regula la temperatura del edificio en función del número de empleados trabajando en cada momento. ¿Ciencia ficción? En la sede de Nvidia en California, una de las más tecnológicas del planeta, algunas de estas cosas son ya una realidad.

 

Las posibilidades de la interconexión de dispositivos a través de Internet, el llamado Internet de las Cosas, y la cantidad infinita de datos recabados, o big data, presentan oportunidades ilimitadas. Y están ya cambiando la forma en que entendemos el mundo, también dentro de los departamentos de recursos humanos.

 

 

Big data y recursos humanos, los desafíos inmediatos

Cuando mesas y sillas estén conectadas a Internet, cuando cada empleado lleve un chip bajo la piel con el que active la fotocopiadora o la máquina de café, los departamentos de recursos humanos se enfrentarán a la gestión de un volumen altísimo de datos en tiempo real. El primer gran desafío está claro: ¿cómo convertir el big data sobre los empleados en información útil?

 

“Las empresas deben prepararse para absorber el gran volumen de datos que va a generar el Internet de las Cosas”, Madhuri Singh, especialista en recursos humanos y talento, en un artículo de debate publicado recientemente a través de LinkedIn. “El Internet de las Cosas va a crear una cantidad de datos sin precedente sobre cómo trabajan e interactúan los empleados”. Datos e información tremendamente valiosos para los departamentos de recursos humanos.

 

Una de las máximas que rodea a la revolución del big data a nivel empresarial es la de abandonar la intuición para tomar decisiones racionales basadas en datos. Por eso, para Madhuri Singh, el segundo gran desafío es implicar a los departamentos de recursos humanos en esta revolución.

 

“El verdadero desafío para los RRHH es desarrollar ideas sobre cómo los dispositivos conectados y los sensores pueden mejorar el sistema actual”. Un campo en el que todavía se están dando los primeros pasos. “El poder de innovar es el poder de adelantarse a los acontecimientos”, señala la experta.

 

¿Qué esperar del futuro cercano?

El Internet de las Cosas permite conectar a la red desde la nevera de las bebidas hasta los propios empleados. Así, en función de lo que permitan la leyes, se podría llegar a monitorizar los movimientos, comportamientos e, incluso, las emociones de todos los trabajadores.

 

“El análisis de todos estos datos sobre los empleados ayudará a la empresa a tomar mejores decisiones”, asegura la investigadora Narasima Venkatesh en un paper publicado este año en el American International Journal of Research in Humanities, Arts and Social Sciences. En este artículo, Venkatesh señala tres tecnologías que están cambiando y cambiarán aún más la forma en que se entienden los recursos humanos de la empresa.

 

El poder del smartphone

Los teléfonos móviles hace tiempo que se han convertido en potentes herramientas de trabajo y comunicación, y una de las primeras “cosas de Internet”. Como tal, son ya un objeto esencial en la relación de los miembros de un equipo de trabajo entre sí y con el líder de dicho equipo. “A través de la implementación de análisis de big data sobre el uso de los smartphones se terminará desarrollando un espacio de trabajo verdaderamente flexible y colaborativo”, asegura la investigadora.

 

Trackers: ¿dónde están y cómo se sienten los empleados?

Mediante la aplicación de diferentes sensores y localizadores, las organizaciones tendrán acceso a dos de los elementos que más afectan a una empresa desde el punto de vista de los recursos humanos: la salud y los movimientos de los empleados.
El estado de forma y la salud de los trabajadores preocupa a las empresas, ya que afecta directamente a su eficiencia o al absentismo laboral. “Gracias al Internet de las Cosas, las compañías podrán monitorizar la salud de sus empleados y ofrecerles sugerencias para mejorarla”, señala el paper. De hecho, ya existen en el mercado gran cantidad de aplicaciones móviles que hacen ese trabajo, como Fitbit, Garmin o Misfit. Su aplicación en el ámbito empresarial solo depende de que los propios empleados den su permiso.
Algo parecido sucede con la geolocalización. Ya a través del smartphone, pero mucho más a través de un sensor específico para este uso, la compañía podrá controlar en todo momento la posición y la actividad de sus empleados. Cuántos descansos se toman, cómo se sientan o cuánto se levantan para coger un café se convertirán en una información más en el torrente del big data.

 

Realidad virtual y aumentada

La realidad virtual y la realidad aumentada, llamadas a ser unas de las grandes tecnologías disruptivas de los próximos años junto, precisamente, al Internet de las Cosas y el big data, no dejan de encontrar campos de aplicación. Podría parecernos extraño, pero pronto se empezará a usar también en los recursos humanos de la mano del análisis de datos.
Por ejemplo, los posibles candidatos podrán ser puestos a prueba en una situación de trabajo virtual en la que su comportamiento se monitorice a través de múltiples sensores. O los cursos de formación o aclimatación a una compañía podrán desarrollarse en un entorno virtual al que el empleado no tenga que desplazarse.

 

“El Internet de las Cosas es solo un aspecto más de la revolución tecnológica que atraviesan los departamentos de recursos humanos”, concluye Narasima Venkatesh en su informe. “Un aspecto que contribuirá a hacer más efectiva la gestión de uno de los recursos más valiosos de la empresa”.

 

El Internet de las Cosas y las técnicas de big data marcarán desde el proceso de contratación de nuevos trabajadores hasta la gestión de la salud de los empleados, pasando por la organización de la empresa y el trabajo en equipo. Y esto son solo predicciones. El alcance real de estas nuevas tecnologías dependerá de la capacidad de innovación interna y la visión estratégica de la propia empresa.

Juan F. Samaniego