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Por qué el salario emocional es decisivo para tu empresa

Algo está cambiando en el mundo laboral, y se lo achacan a los millennials. Frente a un trabajador enfocado a conseguir un salario alto, ahora los profesionales demandan cada vez más una flexibilidad de horario, que les permita la conciliación laboral; o cheques restaurante, que les faciliten la jornada, entre otras condiciones.

Es el llamado salario emocional, un aporte de la empresa al trabajador que deja de lado los aspectos puramente económicos para dar el salto a la motivación y la felicidad. ¿Quieres trabajadores felices? Sigue leyendo.

¿Quiero trabajadores felices?

Los climas hostiles han reinado en los entornos laborales, a los que uno acudía poco menos que a darse de codazos con los compañeros y poner mala cara al jefe. Pero esto ha cambiado.

Los empresarios se han dado cuenta de que un trabajador presionado con hostilidad no aporta nada a la empresa. Es más, tiende a restar. Frente a esto, los estudios dicen que un trabajador es más productivo si está motivado con retos, es feliz, optimista, flexible y empático. Algo no siempre fácil de conseguir.

Aunque solo sea por egoísmo empresarial, tener a los profesionales felices es más productivo que mirarles con cara de pocos amigos ocho horas al día. De modo que sí, quieres trabajadores felices. Ahora el reto es captarles.

El dinero ya no motiva como antes

Todos necesitamos dinero para vivir. Acceder a un puesto laboral sigue teniendo como prioridad número uno conseguir dinero. Sin embargo, superado cierto umbral, este ya no es una prioridad.

Frente a las clásicas preguntas en las entrevistas de trabajo ¿Cuánto ganaré? y ¿Cuándo empiezo?, hoy día se cuelan otras:

  • ¿Podré realizar mi jornada de continuo?
  • ¿Permitís el teletrabajo?
  • ¿Hay comedor en la empresa?
  • ¿Tendré que llevar corbata?
  • ¿Y si un día tengo que entrar dos horas más tarde?

 

Son preguntas que hace unas décadas no podían imaginarse, pero que hoy son frecuentes. Las prioridades han cambiado, y los trabajadores buscan un puesto laboral que les aporte también en su vida personal, no un cubículo con una nómina a final de mes.

Se busca, frente a todo, un entorno laboral gratificante y satisfactorio. Dicho de otro modo: trabajar a gusto y motivado. Algo que no siempre es fácil de dar por parte de las empresas.

¿Qué tipos de salario emocional existen?

Uno de los grandes problemas es que el salario emocional es algo muy subjetivo. Mientras que alguien puede tener en mucha estima un gimnasio en el edificio, al compañero de al lado le motiva compañeros de su edad con los que salir al terminar la jornada. Sin embargo suele haber algunas demandas frecuentes:

Responsables que escuchan

Frente a un jefe encima del trabajador, este prefiere un responsable en paralelo. Los organigramas jerárquicos verticales no suelen estar bien vistos por los nuevos profesionales. Estos tienen mucho que aportar, y no conciben cómo su opinión tiene que estar subrogada varios peldaños.

Suele darse mucho en aquellos profesionales que vienen de una educación elevada o con una experiencia amplia en temas en los que sus superiores no están tan formados. Peticiones de trabajo Porque sí o Porque lo digo yo no suele funcionar demasiado bien.

En lugar de eso, un Confía en mí, hazlo así durante una semana y lo hablamos si ves que no funciona surge un efecto positivo, así como hacer reuniones para escuchar a los equipos.

Flexibilidad alimentaria

La comida es el nuevo tabú. Tanto los hábitos en horas como en alimentos. Para muchos trabajadores es algo crítico a la hora de aceptar un empleo.

Los hay que prefieren irse a casa a comer, y demandarán a la empresa un par de horas para ir y volver. Pero también están aquellos que prefieren comer en el mismo edificio llevándose el tupper de casa, y así poder acabar antes su jornada.  Otros querrán tickets restaurante o catering de empresa para despreocuparse de preparar comida en su casa y ganar tiempo con los suyos.

Un pequeño catering en un comedor cercano a la empresa en el que se permita calentar el tupper suele ser una solución funcional para empresas que no tienen espacio en su sede.

Teletrabajo

Aunque todavía no muy aceptado por los empresarios, el teletrabajo puede verse como una manera de dar dinero y tiempo extra al trabajador sin necesidad de desembolsarlo la empresa.

Basta con evitarle el transporte al centro de trabajo para que el trabajador ya gane y perciba beneficio a su favor. También verá como una ventaja la posibilidad de ampliar la estancia en un puente para comer con su familia o amigos aunque tenga que trabajar unas horas. Es un plus de libertad en su día a día.

Usar ordenadores portátiles en lugar de puestos fijos y tener acceso a la nube de la empresa desde cualquier punto del planeta da muy buenos resultados.

Horarios flexibles

Esta suele ser una de las más demandadas y conocidas, especialmente entre las nuevas generaciones, que entienden las jornadas como trabajo pendiente y no horas pendientes.

Frente a la cultura pasada de calentar la silla hasta que se vaya el jefe, muchos jóvenes prefieren ser sinceros con la empresa. Además, un trabajador que se administra su tiempo tiene más autonomía y capacidad de decisión.

Hay que tener en cuenta que las relaciones sociales y los tiempos personales son hoy día más complejos que hace unos años. Llevar a los hijos al colegio y llegar dos horas más tarde al trabajo, o salir dos horas antes para acudir a un curso de formación, son escenarios muy comunes.

Motivación y clima laboral

Aunque no se trate de acciones concretas constantes en el tiempo, un equipo de trabajo equilibrado y un responsable que motive en lugar de presionar puede cambiar la dinámica de un equipo de trabajo.

Ningún profesional es igual que otro, y en un equipo es necesario repartir las tareas en función de esas capacidades. Así como explicar el motivo de esa asignación. De lo contrario puede reinar el malestar, y este entorpecer el trabajo. O incluso fomentar la pérdida de buenos trabajadores que no tolerarán trabajar a disgusto. La retención del talento es un problema actual al que se enfrentan las organizaciones.

Corbatas, faldas, tacones y chaquetas

Muchas empresas, preocupadas por la imagen que sus trabajadores puedan dar, les obligan a vestirse bajo unas normas estrictas. No siempre confortables (corbata o maquillaje en la línea de caja), y en ocasiones incluso bastante caras (como son los trajes). Inclusive aquellos que están en el back office.

Pero así como Inglaterra abandonó sus bombines victorianos, a, “Estar presentable” parece quedarle poco. Las empresas van entendiendo poco a poco que los trabajadores que se sienten cómodos atienden mejor las necesidades de los clientes. Y esa es la mejor imagen que una empresa puede dar.

A menos que sea necesario un uniforme de trabajo, se aconseja solicitar al profesional lo lógico: que vaya aseado y cómodo. Como responsables tenemos que tener en cuenta que nuestros gustos y costumbres pueden no coincidir con los de las personas a las que contratamos, que pueden llegar a sentirse incómodos.

Parking para vehículos eléctricos y bicicletas

Aunque todavía marginal, ya hay muchos trabajadores que demandan un lugar donde dejar su bicicleta a buen recaudo o donde cargar su vehículo eléctrico.

Las empresas de coworking lo tienen interiorizado desde hace años, e incluso algunas han surgido alrededor de los vehículos eléctricos o a pedales.

Ni mucho menos son todas las demandas asociadas al salario emocional, ya que hay cientos más. Trabajar con metas, disponer de un espacio para echarse la siesta, tener una nevera accesible, formar al trabajador, colocar un bus de empresa, sortear entradas a eventos, guardería, invitar a desayunar, días libres… La lista podría continuar ad infinitum.

Y es que el salario emocional es subjetivo, y cada profesional tiene una idea de lo que falta o sobra en cada empresa. Es por eso que una de las claves, más allá de seguir pautas estándar, es hablar con el trabajador para comprender sus inquietudes.

Marcos Martínez